POLICIAL
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25/05/2005
Con el derecho al voto para los miembros de las FF.AA. y PNP, la democracia está de fiesta y sale fortalecida. De esta manera se reinvidica a uno de los sectores marginados de la sociedad que estaban considerados por debajo de los analfabetos (que si votan), pasando a ser un ciudadano de primera clase, asumiendo una conciencia cívica más activa porque, como toda persona perteneciente a una sociedad, tienen intereses concretos. El voto para los militares y policías cayó por su propio peso y ha sido respaldado por la mayoría de sectores políticos y sociales en el Perú porque consideran que perfecciona el sistema democrático, fortalece el Estado de derecho, la estabilidad jurídica en el país y es una cuestión de justicia. A partir de mañana, la policía se convierte en una masa electoral atractiva para los políticos en ciernes debido a que, si bien es cierto, un aproximado de ciento ochenta mil (90 mil de las FF.AA. y 90 mil de la PNP) votarán en las elecciones del 2006, su “radio de influencia” (esposa, hijos, sobrinos, amigos), podría ser de cinco a diez votantes por cada uno de ellos. Si multiplicamos, pueden llegar a medio millón de votantes, una cantidad nada despreciable para los políticos. A no dudarlo, esto constituye un paso trascendental y a la vez un reto que demandará prepararse para asumir este compromiso con la democracia. Si en los próximos meses, por ejemplo, se convoca a una Constituyente o un referéndum, los militares estarán en capacidad de votar. Como masa electoral, la policía cuyos miembros tienen problemas de vivienda, salud, bienestar, bajos sueldos, violación de sus derechos humanos (estabilidad laboral, recorte de vacaciones, no se le paga horas extras, pago de viáticos y carencia de un plan de carrera, entre otros), no se dejarán engatusar fácilmente por los políticos. Pedirán que sus promesas queden perennizadas como se perenniza la escena de un crimen. Pero, si bien es cierto, se cuenta con el voto policial, qué responsabilidad tiene el comando policial. Lo primero que tiene que hacer es diseñar un plan estratégico de entrenamiento en democracia, promoviendo una cultura policial democrática asentada en los principios y valores de la democracia. Esta gigantesca tarea debe empezar en los centros de formación (cadetes y alumnos) y continuar en las escuelas de capacitación (capitanes y mayores) y perfeccionamiento (coroneles). Enseñarles que la democracia implica la participación del pueblo en las decisiones del Estado y es un sistema político en el cual la voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público. |
La participación democrática se realiza a través de la emisión del voto, la consulta popular, el deber de los gobernantes de rendir cuentas a los ciudadanos sobre sus actividades y el cumplimiento de sus responsabilidades, el respeto a los derechos humanos fundamentales, sobre todo de las libertades públicas como de la libertad de opinión, de expresión, de prensa, de manifestación, de asociación, de reunión y el respeto al pluralismo político y a las organizaciones de la sociedad civil. No basta desarrollar e implementar de manera sistemática la cultura democrática en la policía, también se debe elaborar y presentar sugerencias para viabilizar los procedimientos para que se concretice el voto el mismo día de las elecciones, haciendo hincapié que el policía no podrá postular a cargos de elección popular, tampoco participar en actividades partidarias o manifestaciones ni realizar actos de proselitismo, mientras no hayan pasado a la situación de retiro, el voto rápido para que eviten las colas que se forman ese día, así como también, está prohibido el uso del arma por parte de los uniformados cuando asistan a la mesa de sufragio. Estos procedimientos deben trabajarse a nivel de comisiones en el Congreso de la República, pero con participación de los organismos electorales y sugerencias de los doscientos mil uniformados que figuran en el padrón electoral, debido a que los militares y policías en actividad ya cuentan con sus respectivos documentos de identidad. Para entrenar a la policía en democracia se debe implementar un curso de Policía y Democracia, de acuerdo a los niveles en el sistema de instrucción, promoviendo el Código de Ética Profesional (Código de Conducta para Funcionarios encargados de hacer cumplir la ley) que se encuentra insertada en su ley orgánica, el conocimiento de la Constitución Política del Perú, promoviendo destrezas técnicas en una democracia, promoviendo el modelo del Policía Democrática, cuyo accionar se base en valores y principios de la democracia tales como la transparencia y rendición de cuentas, respeto a la libertad de opinión y expresión del pensamiento, promotor de la conciliación y cultura de paz. Esto demanda también cambiar el lema “A la policía se le respeta” por el de “El policía sirve a la comunidad y no se sirve de ella”; lema más acorde con el nuevo modelo de policía democrático con orientación de servicio a la comunidad. Este modelo nace de la importancia de fortalecer la seguridad y el mejoramiento de la calidad de vida de las personas. Ya se dio la ley, ahora se debe darse los mecanismos para viabilizar su aplicación. De inmediato, la policía debe nombrar una comisión para elaborar una hoja de recomendación al Congreso con relación a los procedimientos que se requieren para que se vote el mismo día de las elecciones debido a que el policía no podrá postular a cargos de elección popular, participar en actividades partidarias o manifestaciones, ni realizar actos de proselitismo mientras no hayan pasado a la situación de retiro. Esta norma definirá detalles como la prohibición del uso de armas por parte de los uniformados cuando asistan a la mesa de sufragio, el voto rápido debido a sus labores, para que eviten las colas que se forman ese día. Todos los policías, en actividad o retiro, recibimos esta norma no como una dádiva, sino como una reinvidicación a nuestra condición de ciudadanos disminuidos en nuestro derechos civiles, digna de ser resaltada por la prensa como noticia con titulares de primera plana. |