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| El 3 de junio, a las 01:29 horas, un día
antes de las elecciones de la segunda vuelta, la Oficina Nacional de Procesos Electorales
(ONPE) apagaba sus computadoras al 100% de los votos computarizados para el Congreso de la
República, dando fin así a 53 días de larga espera, traumáticos y hartos estresantes.
El conteo había sido como las gotas de agua que caen en un vasija, interminables, algunas
veces frustrantes, principalmente para todos aquellos que esperaban que Perú Posible y
Restauración no pasase la valla electoral para el congreso a nivel nacional (más del
4%). Sin lugar a dudas a la Jefe del ONPE, Magdalena Chu, debían condenarla por ser una experta torturadora en tiempos de elecciones debido a que nada justifica que en tiempos de la Tercera Ola (la era de la información y el conocimiento) se tenga que esperar 53 días después de las elecciones generales del 9 de abril, estando un día para las elecciones de la segunda vuelta (4 de junio). Esos días interminables resultaron estresantes porque se soltaban una serie de rumores y psicosociales con la intención de romperte el equilibrio emocional. Te decían que estaban robando los votos, que debías cuidar tu voto porque uno costaba un dólar, que tienes que nombrar tu propio personero que defienda tu voto en la ONPE, que en el Callao le estaban robando el voto al Pastor Lay, etc. En esa larga espera, la familia paraliza sus actividades, se involucra emocionalmente, mientras que los verdaderos amigos y colegas policías abrigan esperanzas de que al fin pueda haber alguien en el Congreso que vele por sus derechos. Los falsos amigos te llaman para saber si vas a ganar o perder. Lo primero para felicitarle y montarse en el caballo de la historia; lo segundo, para satisfacer su morbo o satisfacerse por la aparente derrota. Revisando los resultados finales en la página de la ONPE, había obtenido 21, 125 votos, quedándome en la "puerta del horno". Sólo 7 (5 militantes y dos invitados ) habían logrado ingresar al Congreso de 35 candidatos. En el fragor del conteo de votos, mientras me preocupaba para que mi más cercano seguidor, Pepe Lucho Delgado, no me alcance - alcanzó 18,087- no me había dado cuenta que Perú Posible y Restauración Nacional se cernían como dos amenazas. Hasta el 9 de mayo y al 70% del conteo de votos, eran cadáveres insepultos y las proyecciones no le daban signos de vida. Pero de pronto, a partir del 10 de mayo, se produjo un milagro y empezaron a levantarse como Sésamo, de manera imprevista, imparables, crecieron cada día, hasta pasar la valla del congreso a nivel nacional con márgenes bastante parecidos a como tenían antes del 9 de mayo. Este milagro inesperado cambió todo el panorama y de "congresista virtual" pasé a ser parte de la historia. Entonces aprendí la primera lección: "en política nunca puedes estar seguro de nada y debes tener vista larga, paso corto y cuidarte de las malas intenciones". Por el lado positivo, me reconforta el hecho de pensar que he terminado al final del conteo de los votos con el mismo número que me dieron los compañeros del APRA (8), logré ganarles a muchos dirigentes históricos del aprismo que gastaron una millonada en propaganda, he conocido la lealtad y el trabajo tesonero de muchos compañeros de este histórico y disciplinado partido creado por el visionario, Víctor Raúl Haya de La Torres, líder histórico de APRA de quien los auténticos apristas guardan respeto y veneración a prueba de balas. Por teléfono, el mismo día de los resultados finales, un colega, con la intención de consolarme, me dijo en son de broma: "no te preocupes, ahora solo queda esperar que el carismático y jurisconsulto, Valle Riestra, ya sea por cansancio cronológico o ex abrupto, tire la toalla". Pero este personaje insigne de la política peruana,a sus 74 años, parece que ha hecho un pacto faustiano. A pesar del tiempo y los años, mantiene la fortaleza del viejo roble ante los vientos huracanados de la política. Liberación. Al culminar el conteo de votos, al igual que muchos candidatos al congreso, se siente uno liberado y saber que no estaré en el Congreso me quita un peso de encima y también, me quita de encima aquellos "amigos de última hora" que aparecen como los hongos cuando perciben que la diosa fortuna empieza a flirtearte. Para tranquilidad de mi hogar, mi teléfono directo dejará de sonar por un buen tiempo. A estas alturas, he llegado a comprender que la amistad es como las olas del mar, llegan y se van de la orilla, según perciban que estas cerca o lejos del triunfo o del poder; asimismo, que la victoria tiene muchos matices de grises. Lo que aparenta ser una derrota, al final se convierte en una victoria. Todo es cuestión del cristal con que se mire el resultado. Estaré lejos del poder que como el amor tiene doble filo: se goza y se padece. Al tiempo que genera un estado de livitación pura, genera también su contrario: la búsqueda de una felicidad irresistible y fugitiva, sólo comparable a la búsqueda de un amor idealizado que se ansía pero se teme, se persigue pero nunca se alcanza. Pero, nunca dejaré de luchar por las aspiraciones, ideales y esperanzas de la Policía Nacional hasta verla convertir en una poderosa y admirada institución. Es mi primera experiencia en una campaña electoral y tengo que reconocer que en política me falta mucho que aprender. Pequé de ingenuo y subestimé al adversario. Así como en política nada debe sorprendernos y se paga el noviciado. Ahora comprendo cuando me aconsejaban que tenga un personero legal dentro de la ONPE para que proteja mis votos e impugne las actas del opositor cuando la situación así lo amerite. Pero la valla electoral fue debilitada y esto permitió que "La Chakana" y Restauración Nacional, pasasen la valla (más del 4% de la votación congresal a nivel nacional) y lograsen obtener, el primero dos cúreles en Lima; el segundo, uno. Con esos tres quedaba fuera. Lo siento por los miles de policías que cifraron sus esperanzas en mi persona y que me veían en el Congreso luchando por sus derechos. Agradezco a todos los ciudadanos - entre los que incluyo a mis hermanos policías- que me acompañaron en esta aventura política, que invirtieron su tiempo en agotadoras caminatas repartiendo volantes y pegando afiches, que merodearon por comisarías y el hospital de policía repartiendo volantes, que mandaron imprimir propaganda, restando algo de su magro sueldo, que cifraron esperanzas y creyeron que era posible alcanzar un curul para un policía en el Congreso que velara por sus derechos y dignidad. A todos ellos, gracias. Así llega a su fin esta campaña que fue para mí bastante estresante pero rica en experiencias y matices políticos. Me siento tranquilo a pensar que la campaña electoral que hice fue bastante mediática y termino sin compromisos ni deudas futuras. Cuidé bastante de obtener votos sin comprarlos a través de un plato de lentejas o que más adelante me pasen la factura por la inversión propagandística. He anotado algunas lecciones que estoy seguro pueda servir para los futuros policías que pretendan incursionar en la política y tentar un curul en el Congreso:
Después de esta primera experiencia, es aconsejable que los policías en retiro conformen un partido político o se afilien a uno que vele por sus derechos. Pero mientras no aceptemos la realidad de que la policía está fragmentada, partida en pedazos y entrampada en pequeñas rencillas tradicionales de los Códigos, nunca lograremos alcanzar un curul en el Congreso. |
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