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11/06/2006

TEMAS DE ACTUALIDAD

LOS RETOS DEL NUEVO MINISTRO DEL INTERIOR EN LOS CIEN PRIMEROS DIAS DE SU GESTION
Sin lugar a dudas, ante las nuevas amenazas emergentes en el Frente Interno (conflictos sociales, terrorismo, tráfico ilícito de drogas, secuestros, tráfico de emigrantes, tráfico de armas, corrupción,etc.), el problema del desempleo, el hambre y la miseria en que viven la mitad de la población peruana, las dos carteras ministeriales más importantes, delicadas y complejas son el Misterio de Economía y el Ministerio del Interior.

No siempre, durante el proceso de transferencia de un gobierno que se va y del otro que se encarama en el poder ; proceso que se basa más en cuestiones formales como la recepción de documentos piramidales, repletos de inventarios, cuadros estadísticos e informes, casi todos, inflados de positivismo y que sólo recogen el éxito, más no el fracaso o errores, se llega a conocer a cabalidad el ministerio o institución en cuanto a los “pequeños detalles“ o al derecho o revés; más aún, cuando la organización, como es el Ministerio del Interior, se caracteriza por ser tan complejo, enigmático y que esconde tantos secretos.

Por ello, el primer consejo que le doy, después de recibir los voluminosos libros de relevo, que bucee o reciba información de aquellos estudiosos y conocedores de los entretelones del sector interior para que así pueda aproximarse o identificar la su verdadera “personalidad “ o cultura organizacional, así como los problemas que requieren urgente solución en los cien primeros días de su gestión. Sólo así podrá tener el nuevo ministro del Interior una idea cabal del terreno que va a pisar y de manera realista y pragmática, elaborar de manera sostenida e integral, los planes futuros para los primeros cien días, un año y cinco años sin olvidarse del principio contenido en “La esperanza no es un método” (Gordon Sullivan): “el futuro se crea con acción positiva, no con slogans, no con novelerías, no con planeación más perfecta, sino con acción“.

La situación actual del Ministerio del Interior exige que el nuevo ministro del Interior tenga la habilidad de un estratega, sea previsor a largo plazo, tenga olfato político para identificar las buenas y malas intenciones de una serie de “conspiradores” que pululan y vegetan en el ministerio desde la época de Vladimiro Montesinos, ex asesor presidencial, que convirtió al sector interior en un bunker de los militares por espacio de diez años, luego lo manipuló políticamente y se entrometió en la regulación del aparato policial, así como en el tema de la Seguridad Ciudadana.

Ejemplo de esta manipulación política: El SIN, a través de Vladimiro Montesinos, redefinió el rol de las 160 comisarías que funcionan en Lima, según el plan de seguridad ciudadana que había diseñado y se instalaron en cada una de las 160 comisarías que existen en Lima, una computadora en red enlazadas con la base de datos de la Dirección de Investigación Criminal. Pero esta manipulación política no es cosa del pasado. En época reciente, la infraestructura y el personal policial, fue utilizado para dar loas y opinar a favor de un ex ministro y ex viceministro, utilizando las Juntas Vecinales de Seguridad Ciudadana como entes de propaganda en diversos poblados del país.

El ministro del Interior debe ser también un maestro en los detalles, lo mismo del panorama general, motivador e influenciador estupendo y no dejarse “mecer” o permitir que lo “lleven al hombro “ o que le pongan “antejeoras” para que vea sólo en un solo sentido; asimismo, debe saber manejar con destreza este portafolio en donde reina la cultura del secreto y no existe costumbre de trabajar con transparencia de la manera cómo se gasta hasta el último nuevo sol del presupuesto. Cualquier ciudadano común y corriente que observa desde lejos el Ministerio del Interior y que ignora el tejido orgánico de esta mole de cemento, piensa que Sector Interior es a Policía Nacional, fundiéndola en un todo, cuando en realidad, este ministerio tiene una estructura orgánica bastante compleja y poco conocida.

Mencionar al Ministerio del Interior es referirnos a la controvertida Oficina General de Administración (OGA) que durante años estuvo en manos de generales del Ejército Peruano, quienes manejaron la mayor parte del presupuesto asignado a la Policía y terminaron casi siempre cuestionados; es la Dirección del Gobierno Interior o las autoridades políticas (Prefecto, Subprefecto, Gobernador y Teniente Gobernador), personajes cuyo fin está próximo según el Plan de Gobierno Aprista 2006-2001. Su desaparición significaría el ahorro de 40 millones de nuevos soles; es la Dirección de Control de Armas, Municiones y Explosivos de Uso Civil (DISCAMEC) y también, es referirnos a una organización bastante sobreprotegida por el saliente Gobierno - nunca se pudo realizar una reingeniería - a la Dirección General de Migraciones y Naturalización (DIGIMIN).

Pero, el principal reto que tiene el nuevo ministro del Interior, sea quien fuere, consiste en buscar la solución de los múltiples problemas que tiene la Policía Nacional, institución clave en el Sector Interior, para que brinde un servicio policial eficaz a través de rediseñar su burocratizada estructura y focalizar su misión en reducir los altos índices delictivos y así garantizar la seguridad ciudadana; problemas que se han ido embalsamado a través del tiempo y que están a punto de explotar.

¿ Cuáles son los principales problemas que debe abordar el nuevo ministro del Interior ?.

A pesar de 15 años de “integración“, aún no se ha podido consolidar la cultura organizacional en la PNP para llegar a una real integración policial de valores, mística, creencias y comportamientos. Si bien la “integración policial” permitió terminar con los incidentes callejeros que suscitaban las ex Guardia Civil y la ex PIP, trajo consigo otros problemas que a pesar de los años transcurridos, siguen afectando negativamente la función policial como es la inacabada integración policial que se expresa en la presencia de los llamados “Códigos”, cada uno con sus perfiles y cultura organizacional diferente (Código 1(Ex Guardia Civil), el Código 2 (ex Policía de Investigaciones), el Código 3 (ex Guardia republicana), el Código 4 (Sanidad) y el Código 5 (Policías Nacionales- a partir de 1990).

La pérdida del sentido de la pertenencia, identidad y la ausencia de una doctrina policial que sea la filosofía integradora. La PNP, encasillada en su modelo tradicional, es eminentemente reactiva frente a los problemas. Atiende los acontecimientos después que se producen. Se requiere promover la prevención efectiva medida en tiempo. La tendencia actual y los modernos enfoques del nuevo modelo policial, priorizan las actividades preventivas frente a la criminalidad, en el entendimiento que lo que la sociedad necesita es que no se produzcan los delitos o las infracciones a la ley. El 61.1% no confía en la PNP y existe un ateísmo institucional.

Para que exista orden es necesario la confianza. La falta de especialización en áreas que fueron exclusivas de la ex PIP por existencia de paradigmas que relegan estas disciplinas al último plano. Déficit de 50 mil policías y descontento por no recibir un aumento de sueldo desde 1995. Debido a los bajos sueldos y a la pérdida de ventajas comparativas en el ejercicio profesional, un número significativo de oficiales, cada año solicitan sus bajas o pase al retiro, o simplemente, incurren en abandono de destino. Falta de productividad y competitividad. No existen indicadores para medir la productividad de los policías en las comisarías.

No existen perfiles laborales que se adecuen a las demandas del servicio policial y sobre utilización del personal en tareas administrativas (Comisarías). Mayor demanda del servicio policial por el crecimiento de la población frente al decrecimiento de los efectivos policiales. Los encargados de la seguridad ciudadana para 27 millones de peruanos es aproximadamente 20 mil policías, de los 92 mil policías que existen. Desde 1996, no ingresa a sanidad de la PNP, personal profesional y técnico, esto hace que los coroneles, un total de 319 (médicos, odontólogos, farmacéuticos) tengan que hacer las veces las labores de capitanes y mayores y carencia de un buen programa de ingresos de la personal e inadecuada racionalización del personal de acuerdo a la situación social, económica, desarrollo y nivel delincuencia. La falta de equidad en el otorgamiento de incentivos al personal PNP.

La Ley del Régimen Disciplinario de la PNP que ha creado un pequeño Poder Judicial, generando una burocracia con las anomalías que tiene la administración de justicia. Baja calidad de vida y de bienestar del personal policial y de sus familiares con derecho a la atención médica y deficiente sistematización y optimización del proceso de instrucción en los tres niveles (formación, especialización y capacitación, perfeccionamiento e investigación). Continuos fracasos en los procesos de racionalización debido a que no se identifico previamente las capacidades y habilidades del personal, mérito para el máximo aprovechamiento de su potencial con la finalidad de desarrollar un trabajo policial eficiente y de la alta productividad, así como para compensar el déficit de personal de las Unidades Policiales.

Tendencia a la canibalización de las funciones de la PNP con el criterio de que las funciones policiales puede ser manejada por las Juntas Vecinales, Serenazgo, Ministerio Público. El Poder Judicial sigue otorgando arresto domiciliario a delincuentes, situación qe obliga a los policías hacer las veces de “guachimanes” de peligrosos secuestradores, asesinas y violadores. Baja autoestima del personal policial: se les ha dado un uniforme de baja calidad en cuanto a la tela. La participación cada vez más de policías en la comisión de delitos contra el patrimonio(robar iglesias, vehículos) y la libertad (secuestros) No existe un sistema estratégico de información policial que apoye de manera permanente e inmediata la adopción de estrategias y la toma de decisiones propias de la naturaleza del servicio policial.

Se cometen atropellos continuos contra los pensionistas policiales. No se adiestra a la Policía para actuar en democracia. Necesitan conocer los principios y valores que sustentan la democracia como un estilo de vida que vaya más allá del simple concepto que la circunscribe solamente como una forma de gobierno. La vocación democrática debe estimular en la policía actitudes de tolerancia y concertación. No todos los incidentes o conflictos sociales tienen un correlato en la Ley, y en muchos casos son situaciones no previstas en la normatividad, en las que la policía está obligada a actuar con suficiente capacidad discrecional y orientando su esfuerzos hacia la solución de los problemas.

La democracia exige transparencia en el manejo de la cosa pública. En dicho contexto, la policía requiere tomar conciencia que su actuación, el manejo de los recursos asignados para el cumplimiento de la función, y su responsabilidad, están bajo la fiscalización de la sociedad. En síntesis, la sociedad reclama una policía que actúe en consecuencia con la realidad social, política, económica, cultural, etc. en el que se desenvuelve, y para ello necesita que se reconozca y reafirmen su naturaleza esencialmente civil, porque la razón de ser de la función policial está en la sociedad en la que deberá participar activamente para entenderla y atenderla.

Los nuevos tiempos reclaman un funcionario policial preactivo, con capacidad creadora, alta calidad física, intelectual, moral, que subordine sus actitudes y conducta a principios y valores que no sean productos de las condiciones ni de las circunstancias ni del reflejo social. Sin lugar a dudas el nuevo ministro del interior tenía un gran reto frente a él. Lo único que aspiro es que sea quien fuere, tenga suerte en esta titánica tarea en bien de la seguridad del país.

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Coronel PNP ® Abogado, Benedicto Jiménez Bacca