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DOCTRINA Y CIENCIA POLICIAL

Por Benedicto Jiménez Bacca

27/07/2004

LOS NUEVOS PARADIGMAS EN LA DOCTRINA DE DEFENSA NACIONAL

En las escuelas de perfeccionamiento e investigación del Sistema de Instrucción Policial hemos aprendido que la doctrina de Defensa Nacional es el conjunto de previsiones y acciones que el gobierno genera y ejecuta permanentemente para lograr la Seguridad Nacional y alcanzar sus objetivos. Esta definición hace que la Defensa Nacional esté estrechamente ligada a la Seguridad Nacional. Incluso, antes de la dación de la Ley Orgánica de la PNP (22 de diciembre de 1999), el curso del INAEP se denominaba : Curso de Seguridad Nacional y Orden Interno. Hoy se le conoce como "Curso de Alta Gerencia en Administración y Ciencias Policiales", más acorde con el sistema integral de instrucción y el espíritu de la Ley Orgánica PNP.

En este artículo, intento demostrar que el concepto de la doctrina de Defensa Nacional y Seguridad Nacional está siendo atravesado por nuevas corrientes del pensamiento que amerita una revisión para ponerlas al día con los vientos de la globalización donde aparecen nuevos conceptos como "Seguridad Humana".

Para proveer al lector de un contexto analítico para mi discusión sobre Defensa Nacional y la Seguridad Nacional, comienzo con algunos conceptos aprendidos en las escuelas de perfeccionamiento del Sistema de Instrucción Policial. Si aceptamos que existe una doctrina de Defensa Nacional, entonces podemos decir que toda doctrina, para ser considerada como tal, debe constar de lo siguientes elementos: Realidad, conocimiento (perfeccionar un conocimiento específico), principios y teoría cognoscitivos, medio social, programa de acción, principios y valores éticos y finalidad. ¿ Qué conocimiento perfeccionar la doctrina de Defensa Nacional ?.

Es indudable que es el conocimiento de la Defensa Nacional dentro del proceso evolutivo de la realidad peruana, en base al desarrollo y sustentación de teorías y principios cognoscitivos que al ser aplicados a un medio social, prescriben programas de acción, los cuales orientados por una metodología adecuada y una estructura de creencias, principios y valores éticos, compartidos por todas las personas que conforman los órganos del Sistema de Defensa Nacional, posibilitan alcanzar una finalidad concreta. Esto vendría a ser un concepto aproximado de lo que se entiende por doctrina de Defensa Nacional.

Como toda doctrina debe constar de un programa de acción, la doctrina de Defensa Nacional no es la excepción. Su programa viene a ser el conjunto de medidas y previsiones que se materializan en planes, que en su conjunto, constituye el Plan de Defensa Nacional que debe contener la Visión, Misión, Objetivos Estratégicos, Políticas, Estrategias, Metas, Metodología y desarrollarse en los campos políticos, económico, psicosocial y militar que involucra actividades como la Defensa Interna, Defensa Externa, Movilización, Inteligencia y Defensa Civil.

Nuestra Constitución Política nos señala que la concepción, dirección, preparación y ejecución de la Defensa Nacional está a cargo del Sistema de Defensa Nacional.

Como toda doctrina debe ser dinámica y tiende a una finalidad, la doctrina en estudio tiene la finalidad fundamental, garantizar la Seguridad Nacional (situación en la que el Estado tiene garantizada la existencia, la integridad de su patrimonio, así como su soberanía e independencia). Seguridad Nacional que comprende la seguridad Interna y la externa y se materializa mediante la Defensa Nacional. Otras finalidades es: Mantener la inviolabilidad de la soberanía e independencia del Estado en el ejercicio absoluto de su libertad de acción, así como la integridad del patrimonio material y espiritual, en el ámbito interno y externo (Defensa Interna), vencer las resistencias que otros Estados opongan a la consecución de sus objetivos nacionales impidiendo acciones perjudiciales para nuestro país, hacer frente a todas las amenazas internas contra la paz social, la seguridad y desarrollo que originan la subversión terrorista, el TID y otros fenómenos sociales, hacer frente a los desastres causados por fenómenos de la naturaleza y cualquier otra causa que afecte a la población nacional en forma significativa (Defensa Civil).

Pero, donde se vienen dando los cambios en la doctrina de Defensa Nacional es en cuanto a los principios y valores que contiene esta doctrina. Principios y valores éticos que deben contribuir a fortalecer la autoestima, cohesión y determinar la política del comportamiento de los miembros que integran el conjunto de órganos del Estado que conforman el Sistema de Defensa Nacional.

En un mundo globalizado como el que nos toca vivir, aparecen nuevos conceptos sobre Seguridad Nacional que traen abajo los pilares del viejo concepto de seguridad nacional que se pensaban inmarcesibles.

El viejo concepto de seguridad ha estado dominado por su expresión militar y componente armamentista, como derivación de la Guerra Fría, los intereses geopolíticos de algunas potencias y otros factores económicos y políticos surgidos en el interior de los Estados. Se pensaba que a mayor acumulación de armamento y fuerza militar, mayor seguridad. La antigua concepción de seguridad se basa en la fuerza y la amenaza y aumentó la desconfianza entre los países y los pueblos.

 

 

Ha permitido que los pueblos dedicaran sumas astronómicas para producir y exportar armamento, desviando los recursos humanos y económicos para hacer frente a estos problemas.

Esta deformada concepción de seguridad no sólo no ha impedido la multiplicación de los conflictos y de las guerras, sino que ha posibilitado que nazcan fuerzas más crueles, más letales y de mayor duración.

En los años ochenta, el mundo gastó una media de 950 millones de dólares anuales en asuntos militares (unos 2,600 millones de dólares diarios).

Desde 1990 los gastos militares mundiales están descendiendo progresivamente pero aún supone cifras astronómicas del orden de los 750 millones de dólares anuales, es decir, más de 2 millones de dólares diarios.

Esto hizo que en los últimos años del siglo pasado, se iniciara en los foros internacionales, una profunda revisión de las políticas de seguridad, tanto en los foros internacionales como en las instancias nacionales y se llegue a un consenso sobre el marco conceptual que ha de presidir cualquier planteamiento nacional o regional de política de defensa y seguridad. Las propuestas de seguridad compartida se basan en al prevención de los conflictos, la transparencia, las medidas de confianza, el carácter no ofensivo de las fuerzas y de la doctrina, la desmovilización, el desarme y la seguridad ecológica.

Estos planteamientos se han desarrollado a partir del convencimiento de que son factores políticos, económicos, demográficos y medioambientales, amén de los excesos militares, los que están realmente provocando la inseguridad a escala regional o planetaria y estos problemas no tienen solución mediante los clásicos instrumentos de la seguridad militar.

El desafío consiste en una progresiva desmilitarización de la seguridad, para acercarnos a los auténticos factores que originan la inseguridad y violencia y para tratarlos con nuevos medios no militares.

La desmilitarización es un proceso global que ha de incidir profundamente a todos los niveles de la sociedad, no solo en determinadas organizaciones de los Estados, en especial cuando constatamos la tendencia de privatizar cada vez más la seguridad y la violencia ya sea mediante guardias privados de seguridad, la proliferación de armas cortas entre la población o la multiplicación de grupos paramilitares, en otras sociedades y de autodefensa; factores que están desarrollando una auténtica cultura de violencia, incompatibles con el planteamiento de la nueva seguridad humana. Esto es el término que se maneja hoy: La Seguridad Humana que está produciendo cambios de paradigmas en las políticas de seguridad.

Todas las personas al igual que todos los Estados tienen derecho a una existencia segura y todos los Estados tienen la obligación de proteger este derecho (Derecho a la Seguridad Humana).

El objetivo principal de una política de seguridad mundial es evitar los conflictos y las guerras y conservar la seguridad del medio ambiente y de los sistemas que permiten la vida en el planeta eliminando las condiciones económicas, sociales, medio ambientales, políticas y militares que plantean amenazas para la seguridad de la gente y del planeta anticipando y conduciendo las crisis antes de que degeneren en conflictos armados.

Las fuerzas militares no es un instrumento político legítimo, salvo en los casos de defensa propia o bajos los auspicios de Naciones Unidas.

El desarrollo de la capacitad militar, más allá de la necesaria para la defensa nacional y el apoyo a las acciones de las Naciones Unidas, es una amenaza potencial a la seguridad del los pueblos. Las armas de destrucción masiva no son instrumentos legítimos de la defensa nacional. La producción y el comercio de armas deberían estar controlados por la comunidad internacional.

Los viejos modelos de seguridad que se basan en la acumulación continuada de armamentos, carácter ofensivo de las doctrinas y de los armamentos, intervensionismo, militarización de la ciencia, fomento de la industria armamentista descontrol del comercio de armamentos, proliferación de armas nucleares, creación de imágenes del enemigos, secretismo y ausencia de control democrático en la seguridad, sobre percepción de las amenazas, Seguridad Nacional, dominio de lo nacional sobre lo multinacional, cultura de violencia y de la fuerza estatista, bloques militares, son reemplazados por los nuevos modelos de seguridad basados en el desarme, la defensa no ofensiva y no provocativa, apaciguamiento, fuerzas de mantenimiento de la paz, prevención de conflictos, desmilitarización, conversión de la industria, control y transparencia del comercio, desarme nuclear, tolerancia, cooperación, comprensión, transparencia y participación (La seguridad de cada país queda vinculada a la seguridad de los demás lleva implícito cambios profundos en las estructuras y los valores vinculados con la seguridad), medidas de confianza, seguridad compartida en común (origina principios igualitarios, pluralistas, y democráticos), dominio de lo multinacional, potenciación de organismos regionales (la seguridad ya no puede plantearse exclusivamente nacional sino desde una desde una óptica regionalista o internacional), cultura de paz, multiplicidad de actores, organizaciones de seguridad.

Los nuevos vientos de la globalización y la cultura de paz hace que viejos paradigmas de la Defensa Nacional y de la Seguridad Nacional sean revisados para ir ingresando cada vez más en los que se conoce como derechos que tiene todos los humanos: La Seguridad Humana.