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TERRORISMO

Por Benedicto Jiménez Bacca

06/09/2004

DOCE AÑOS DESPUÉS DE LA CAPTURA DEL SIGLO

El 12 de setiembre con el 15 de setiembre son eslabones de una misma cadena.

Cada vez que centramos nuestras miradas en esos cuatros dígitos “1509” que aparecen en el pecho del líder senderista, Abimael Guzmán, cuando vestido de traje a rayas y encerrado en una jaula metálica, gritaba como un energúmeno, el 24 de setiembre de 1992, durante su presentación pública a los medios de comunicación, nuestra memoria es golpeada por ese 15 de setiembre de 1948, fecha de creación de la Policía de Investigaciones del Perú.

Benedicto Jiménez, Creador del GEIN, acompañado del General PNP Miyashiro y el Crnl. PNP Valencia

El Presidente José Luis Bustamante y Rivero, el 15 de setiembre de 1948 creó la Dirección General de la Policía de Investigaciones del Perú como parte del Ministerio de Gobierno y Policía, encargándose de la atención administrativa, la dirección técnica y la organización y supervigilancia de todos los servicios de la Policía de Investigaciones.

Esta medida le otorga autonomía e independencia funcional al Cuerpo de Investigación, Vigilancia e Identificación (CIVI) – embrión de la Policía de Investigaciones- alcanzando igual rango jerárquico y autonomía que la Guardia Civil.

Para el poblador común y corriente, el “1509” significa que fueron policías de investigaciones los que capturaron a la “Cuarta espada del Marxismo-Leninismo-Maoísmo”, uno de los criminales más buscados del país desde comienzos de la década del 89, el que soñaba sentarse a fines del siglo XX en la Silla de Pizarro. A todas luces, esta gran hazaña policial fue algo providencial.

Si los 82 policías de la Dirección Contra el Terrorismo no hubiesen capturado el 12 de setiembre de 1992 al líder senderista, sin disparar un solo tiro y aplicando un principio estratégico de “vencer sin luchar “ (combatir, reducir al adversario, sin utilizar la fuerza, sólo la astucia y la habilidad), estoy seguro que hoy día, nuestro país, estaría transformado en la “República Popular de la Nueva Democracia”, tal como soñaba Guzmán, dirigido por un gobierno autoritario, fascista, que destrozaría la democracia, las familias estarían destruidas, los empresarios en fuga y los países vecinos, planificando como invadirnos para neutralizar la amenaza senderista y nuestro territorio, posiblemente, hubiese sido desmembrado.

Pero, felizmente, Guzmán fue capturado y fueron policías los autores de esta gran hazaña; pero lo más significativo, fueron policías provenientes de la cantera de la ex Policía de Investigaciones, maestros en el arte de la inteligencia policial y la investigación criminal.

Han pasado doce años desde ese histórico 12 de setiembre de 1992 cuando cae detenido Abimael Guzmán Reinoso, nacido en Arequipa, huérfano de madre( situación que lo marcó notablemente ), considerado la “Garantía de triunfo hasta el comunismo” y actualmente está recluido en la Prisión de Máxima Seguridad de la Base Naval del Callao y pronto empezará su nuevo juicio debido a que todos los procesos por delito de Traición a la Patria han sido anulados con la nueva legislación antiterrorista del 11 de febrero del 2003.

Ahora nadie duda de la importancia de esta captura que marcó el comienzo de la pacificación en nuestro país, realizada a través de una fina operación de inteligencia operativa policial que ha pasado a ser considerado un clásico de inteligencia, estudiada por muchas policías del mundo y este hecho se ha convertido en una de las mayores fortalezas de la Policía Nacional.

Dos meses antes de su captura, la banda maoísta de Sendero Luminoso había desatado una de sus escaladas más violentas y aún estaba vivo el recuerdo del ataque dinamitero con coche-bomba en la calle Tarata, Miraflores, donde murieron 18 personas y quedaron los escombros de cientos de casas y negocios de esta barrio de la clase media alta.

Como toda obra de esta naturaleza, este hecho que volteó la página de nuestra historia, no puede atribuirse a una sola persona. Es producto de la comunión de las mejores mentes y voluntades de policías de investigaciones – 82 en total – que hicieron de la investigación criminal un arte, así como de la nueva inteligencia operativa policial.

Al recordar este hecho - llamado por la prensa internacional como "La Captura del Siglo"- debemos empezar por rendir sincero homenaje y reconocimiento a los 82 policías del Grupo Especial de Inteligencia de la Dirección Nacional de Policía Contra el Terrorismo, que en base a la constancia, serenidad, profesionalismo, voluntad y profundo amor a la institución policial y al país, hicieron posible la hazaña histórica del 12 de septiembre de 1992, capturando al líder terrorista más sanguinario de la historia peruana y por que no decir, mundial.

Si bien es cierto que el Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) recién se crea el 5 de marzo de 1990 con dos jefes, dos oficiales y dos subalternos, éste fue hijo de la Dirección Contra el Terrorismo, unidad elite de la Policía Nacional que toda su historia contó con brillantes policías de investigaciones, muchos de ellos fueron maestros de los que después engrosarían las filas del GEIN, tales como: Coronel Gastelu, Comandante Pizarro, Coronel Javier Palacios, Coronel Matos, Comandante Blanco, Comandante Tapia, entre tantos otros, que con su labor denodada y sacrificada sentarían los cimientos de la pacificación nacional.

 

 

También, hubo personajes detrás de bambalinas que con perfil bajo, nunca quisieron aparecer en la historia, pero que hoy quiero hacer justicia. Generales visionarios que dieron un destacado e importante apoyo para que el trabajo del GEIN se viabilice y pueda alcanzar sus objetivos sin muchas trabas o inconvenientes. Este apoyo es silencioso, nada rimbombante, pero que al final, es tan importante como aquel que crea una ley o proporciona 20 computadoras.

Entre estos personajes están los tenientes generales Fernando Reyes y Pablo Rivera Portal; el primero, dispuso que al GEIN se le diese una precaria oficina y los medios necesarios para iniciar su trabajo; el segundo, prestó el primer teléfono y el aliento moral permanente.
Un hecho histórico de esta naturaleza requiere tiempo prudencial para evaluar su significado libre de todo prejuicio, subjetividad y ánimos caldeados.

En esos momentos, nadie podía aventurarse a presagiar qué tan iba a ser su caída para la organización y si la guerra podía continuar sin él, desde el punto de vista estratégico y táctico o solo mantenerse. Fue muy prematuro adelantar una respuesta. Nunca antes, revisando la historia universal, cayó un líder maoísta en plena lucha por lo cual, no se podía deducir cuáles serían los efectos, principalmente en cuanto al desarrollo de la llamada “guerra popular “ y en cuanto a su organización. Los únicos líderes maoístas que la historia conoce (Pol Pot, Ho Chi Ming, Mao Tsetung) lograron conquista el poder.

Es por ello, que después de doce años, podemos decir que los efectos más importantes en la lucha contra el terrorismo de esta importante captura son los siguientes:
La detención de Guzmán y la los integrantes de la Dirección Central (Elena Iparraguirre Revoredo “Miriam”, María Pantoja Sanchez ”Doris” y Laura Zambrano Padilla ”René”, se realizó sin disparar un solo tiro, respetando los derechos humanos y abriendo una profunda brecha en la historia peruana, principio del fin de esta organización terrorista, que por un lapso de casi doce años – inició su llamada guerra popular el 17 de mayo de 1980- puso el país y el sistema democrático en jaque

La caída del líder senderista, así como de “Miriam”, “Doris” y “René”, tres conspicuas y leales mujeres, hizo que la guerra popular se estacara desde el punto de vista militar y diesen un giro estratégico por el cambió la correlación de fuerzas, causándole un delicado problema en la dirección política proletaria, decisiva en la lucha en momentos que el partido debía resolver nuevos y complejos problemas a nivel de la situación nacional, internacional, partidaria y de la guerra.

12 Set 1992. Apenas detenidos, Guzmán e Iparraguirre en las oficinas de la DIRCOTE

Si sólo hubiese caído el líder terrorista y no las tres mujeres que lo acompañaban en momentos de su detención, muy poco hubiese cambiado en la lucha contra el terrorismo. 
Después de la captura del líder senderista, la consigna que era hasta ese momento “construir la conquista del poder en todo el país” y que debía demandarle cerca de tres años para luego entrar en la última campaña y lograr la captura del poder a la vuelta de la esquina, perdió sentido y fue cambiada por la de ” defender la vida del presidente Gonzalo”.

La captura del sujeto, considerado la “Garantía del triunfo hasta el comunismo”, alejaba la perspectiva de triunfo ; entonces, la consigna de defender su vida antes que la construcción del poder, pasaba a ser lo principal. La guerra desde la óptica de Guzmán, entraba objetivamente a su término y la cuestión que se presentaba en aquel entonces era cómo terminarla o exponerse a una opción militar que engendrara más genocidio o con una solución política que lo evitara y así preservar las fuerzas.

A partir de 1993, Abimael Guzmán plantea la Nueva Gran Estrategia para preservar su organización y evitar su liquidación total : pasar a desenvolverse de tiempos de guerra a tiempos de paz, no dejando de luchar sino cambiar la forma de lucha usando todas las creadas por la clase, según las condiciones concretas. Esta estrategia obedece a las nuevas condiciones e hicieron un repliegue político y militar.

Las épocas de guerra enseñan que la paz ha servido más de una vez en la historia, de tregua para acumular fuerzas con vistas a nuevos combates. Por ejemplo, la “ Paz de Tilsit “fue para Alemania una gran humillación y al mismo tiempo, el viraje hacia un grandioso resurgimiento nacional. 
Cuando el PCP-SL opta por el repliegue político y militar, no es equivalente a sentirse derrotados, sino que este repliegue se realiza hasta que las nuevas condiciones objetivas les sean favorables. Aceptan la derrota militar, pero no, la derrota total (desde el punto de vista ideológico, político, moral).

La nueva estrategia busca que realizar una manipulación política, psicológica, ideológica, reinvidicativa, legal, para convertir la derrota militar de SL en una victoria psicológica, política y moral, denunciando y acusando al Estado peruano de aplicar una línea y política genocida que llevó a miles de desapariciones, ejecuciones extrajudiciales y genocidios en la guerra contra subversiva, buscando la amnistía general para una verdadera reconciliación.

Al grupo disidente o que prosigue con su llamada guerra popular,l focalizados en las márgenes del Río Ene, continuarían con su guerra pero sin dirección política o con probabilidad de entrar a un desgaste o derrota debido a que carecen del sentido político y no ponen la “política al mando” en su lucha.

Para culminar y para darnos cuenta de la importancia estratégica que tuvo esta captura en la lucha contra el terrorismo en el Perú, reproduzco un escrito del periodista peruano Patricio Riketts Rey de Castro (Expreso, 23 de abril de 1997):

"La captura de Abimael Guzmán significó en el más obvio de los planos, el descabezamiento y destrucción de la mayor amenaza sufrida por el Perú en el siglo XX y acaso en su historia republicana. De hecho, no hubo agresión más costosa en sangre y destrucción que la perpetrada durante doce años por el comunismo maoísta de Sendero Luminoso. Liquidarla fue una hazaña y un inmenso servicio a todos los peruanos".