CHARLAS Y CONFERENCIAS
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05/11/2005
DILEMA Y DOS ESTRATEGIAS El tema de seguridad ciudadana es el mayor dilema que afrontan todos los distritos de Lima y con el tiempo, se ha convertido en una demanda social que va más allá de la distinción entre sentimiento de inseguridad y riesgo objetivo. Ante el crecimiento exponencial de la criminalidad y de la sensación de inseguridad ciudadana, con el convencimiento casi universal de los habitantes del país de que pueden ser probables víctimas de un delito a corto plazo, éstos responden habitualmente con dos estrategias: el refuerzo del sistema represivo-institucional y el incremento de las estrategias privadas de seguridad. Al no existir un plan integral para combatir la inseguridad ciudadana en cada distrito, los ciudadanos optan armarse por su cuenta o encerrarse en sus cuadras (que parecen fortalezas); entonces, los espacios públicos se reducen para la vida comunitaria y la seguridad se convierte cada vez mas en un estilo de vida, determina una posición social y aparecen los "espacios defendibles". La tendencia es que si seguimos así, el miedo a la inseguridad se convertirá en el factor esencial para la organización espacial y las relaciones sociales en las grandes ciudades y que tendremos la idea que " los espacios abiertos atraen la criminalidad", por lo tanto, este detalle influenciará en la configuración futura del espacio y el urbanismo en las ciudades. El crecimiento de la criminalidad ha tenido y tiene varias consecuencias: sensación de colapso del Estado e inoperancia de los gobiernos municipales en cuanto a seguridad ciudadana, erosión de la confianza ciudadana en las instituciones públicas (Policía Nacional, Poder Judicial, Ministerio Público, etc.), los derechos no son garantizados en forma universal (los más pobres) y finalmente, la identificación de "lo seguro" y "lo peligroso" es dado por los grupos de mejor situación social y económica, donde los pobres o marginados no cuentan. EL PATRÓN DE CRIMINALIDAD URBANA El principal problema para diseñar una estrategia coherente es la ausencia de información confiable con relación a los delitos y faltas que se cometen en un distrito, o sea, la falta del patrón de criminalidad urbana. Este distrito no es la excepción. Esto hace que los organismos oficiales manejen información inadecuada, más aún, tomando en cuenta que sólo el 20% de las víctimas se acercan a las comisarías para denunciar estos hechos. Si no existe una base de datos confiable sobre el patrón de criminalidad urbana, menos puede existir el mapeo geográfico de los mismos. Así como el delito es dinamismo y mutante, el patrón de criminalidad debe actualizarse periódicamente, tomando en cuenta que la delincuencia es diferente en cada distrito y que sus habitantes son quienes más conocen sus necesidades reales y que las necesidades prioritarias de la población en cuestión de seguridad varían de una localidad a otra. EL PLAN BRATTON Y EL PROCESO COMPAST Esto de patrón de criminalidad y mapeo georeferencial del crimen, no es ninguna novedad. El Plan Brattón lo recomienda menciona que debe crearse una base de datos de la criminalidad de Lima, establecer Comisarías Modelos y estrecha coordinación entre la policía y las municipalidades. El Plan Brattón se basa en el Proceso Compstat que fue aplicado en la ciudad de New Cork con bastante éxito para controlar y minimizar a la delincuencia callejera. Este proceso combinaba dos técnicas: · Recoger y analizar diariamente las estadísticas criminales para intentar reconocer posible patrones delictivos Pero, antes se debía combatir la corrupción o hacer una "revolución interna" en la Policía, seleccionado a quienes debían aceptar la " idea de responsabilidad" que demandaba la aplicación del proceso. Tomando en cuenta este plan y el método, entonces se debe plantear como objetivo en el distrito de San Borja: " Precisar las características de la inseguridad en el distrito y buscar la solución a través de la explotación sistemática de la información, prevención e inteligencia policial". INTELIGENCIA POLICIAL OPERATIVA En su visita a Lima, Brattón observó que la técnica y el método de inteligencia policial operativa había dado buen resultado contra el terrorismo, se preguntó ¿ por qué no se aplica lo mismo contra la delincuencia común y el crimen organizado?. Una vez que se tenga la base de datos del patrón del comportamiento del delito por distrito, el siguiente paso era aplicar operaciones de inteligencia policial operativa en los lugares donde se había detectado (a través del mapeo georeferencial) los altos índices delictivos para conocer la conformación de las bandas y su líder, para después, capturarlos. El método de inteligencia policial operativa es aplicado por agentes con dedicación exclusiva a esta tarea y que aplican técnicas como vigilancia y seguimiento, filmaciones encubiertas, etc). PARTICIPACIÓN CIUDADANA Otro tema importante y que actualmente es bastante cuestionable es lo relacionado a la participación ciudadana. Todos somos concientes de que la seguridad ciudadana es tarea de todos y que deben participar la sociedad civil organizada, pero ¿ realmente, estas organizaciones están dando resultados?. A nivel del Perú existe un aproximado de 70 mil juntas vecinales, pero ¿ realmente esto es significativo para la seguridad ciudadana?. El problema es que si no existe bases de datos y una estrategia coherente, partiendo de los distritos, qué papel juegan las juntas vecinales. No será que es conveniente replantear el sistema de participación ciudadana, quitándole el ropaje y manejo político, para utilizarlas de manera más operativas y dentro de un diseño de las política de seguridad ciudadana. TEORIA CRIMINOLOGICA MODERNA La teoría criminológica moderna considera que la seguridad ciudadana es mucho más que la ausencia de criminalidad. El problema de la seguridad ciudadana se ha abordado casi siempre, desde una perspectiva en la que se concibe a la policía como la única protagonista, sin mirar el problema desde la prevención ni en sus causalidades y síntomas. Esta teoría ha venido demostrando que la mayor efectividad en el control del delito se alcanza cuando se guarda una relación estricta entre las acciones destinadas a mejorar la calidad de vida de la población más vulnerable, con aquellas de reducción de la criminalidad más grave. INOPERANCIA DEL SISTEMA JUDICIAL PENAL Otro de los factores asociados con los altos índices de criminalidad en el país se relaciona con la inoperancia del Sistema de Justicia Penal, entre los que están la Policía, el Fiscal y los juzgados y tribunales jurisdiccionales. Las tasas de condena son muy bajas. Si ello sucede hasta con el más grave de los delitos- el homicidio- parece superfluo insistir en la magnitud de la impunidad y en el déficit de legitimidad de un sistema judicial que no castiga ni el 10% de la criminalidad. |
La impunidad y el déficit de legitimidad del sistema judicial refuerza los mecanismos selectivos de criminalización y de control social, tendentes a reproducir las condiciones de inequidad prevalecientes, en las que no se penalizan la corrupción ni otros delitos y en la que los responsables de la violencia son sólo las personas provenientes de los sectores menos favorecidos. Entre las consecuencias más graves de la impunidad está el estímulo a disposiciones autoritarias y revanchistas en parte de la población y entre las autoridades, lo que se ve reflejado en el aumento de los linchamientos y de la violencia policial. LIMITACIONES PARA EL DISEÑO, FORMULACIÓN Y EVALUACION DE UNA POLITICA DE SEGURIDAD CIUDADANA Actualmente existen varias limitaciones para el diseño, formulación y evaluación de una política de seguridad ciudadana, entre las que están: la falta de conocimiento para realizar un plan estratégico, partiendo del diagnostico de cada distrito, la creencia de que la causa del delito es social y económica, sólo bastan políticas de prevención social o las intervenciones contundentes para el control y minimización de los factores criminógenos o de riesgo (armas, drogas, exclusion y marginacion) y la falta de una política integral de seguridad ciudadana. Del análisis de las múltiples políticas en materia de seguridad ciudadana se desprende: proliferación de proyectos, acciones y operativos de carácter intermitente y coyuntural que debilitan aun más el precario marco legal y regulatorio de la seguridad ciudadana, en el país. La mayoría de las propuestas políticas públicas en el área de seguridad ciudadana se han estrellado con paradigmas o rígidos esquemas mentales, así como posiciones encontradas de las autoridades y la falta de articulación y de mecanismos institucionales de continuidad, seguimiento y control a las mismas. Por lo tanto, Lima sigue siendo un verdadero laboratorio de políticas dispersas y contradictorias entre sí, sin que hasta el momento se conozcan evaluaciones rigurosas acerca de sus resultados. ¿ QUÉ HACER ?
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