LA CAPTURA DEL SIGLO
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01/11/2004DESATAR LA TORMENTA
Faltaba poco días para el aniversario de la ex Policía de Investigaciones – 15 de setiembre, era costumbre celebrar esta fecha con el resultado exitoso de alguna operación, por lo tanto, era el momento de "desatar la tormenta". Se terminó la reunión de coordinación en la Sala de Operaciones, cada jefe de departamento sabía lo que tenía que hacer y había que esperar el momento para la captura del Zorro. La tormenta empezaba con su detención y posterior traslado a La Fortaleza. Aproveché para dirigirme al Museo Histórico que estaba a escasos metros de la Sala de Operaciones. Lo bueno de adoptar una decisión y esperar el resultado, es que te descargas o liberas de la ansiedad que te sobrecoge durante todo el desarrollo de la operación de inteligencia. Más liberado de la presión, busqué un lugar para estar solo y pensar cada paso que debía darse a partir de ese momento. No es fácil tomar una decisión trascendental porque te llenas de angustia y temor ante la posibilidad de que la operación fracase. La toma de decisiones es una de las cosas más traumatizantes en la carrera policial porque trae consigo una serie de responsabilidades y tienes que responder del resultado, más aún, si es negativo. La ansiedad te aprisiona, consume y quemas neuronas a montones. ¿Qué pasa si el líder senderista había salido de la casa minutos antes y los agentes no detectaron esta salida ?. Después de acordar "desatar la tormenta", viene la calma y el temor se disipa. Esta decisión es liberadora de emociones contenidas. El Gein primero "golpeaba" y luego informaba al comando del resultado. Así se aprovechaba la sorpresa, la oportunidad y se evitaba la ingerencia política en el manejo de las operaciones y de los resultados cuando eran exitosos. Golpear y lugo comunicar no fue siempre del agrado de los generales que pasaron por el comando de la DINCOTE. Justificaba la toma de decisión sin conocimiento del comando mencionándoles que el objetivo o blanco principal se había dado cuenta y no había otra alternativa. Estaba harto de que sólo pidan resultados. Te pedían que cada dos o tres meses golpearas un aparado senderista. A no dudarlo, esto era estresante. El Sistema Nacional de Inteligencia, que nada tenía que ver con el trabajo del Gein, metía sus narices para conocer nuestras operaciones, pidiendo cuentas de lo que hacíamos a través del general de la DINCOTE ¿ Cuentas de qué?. Nunca le pedimos nada al SIN ni siquiera a la DINCOTE. Más bien, después de cada operación de inteligencia, esta unidad era felicitada y cuando llegaba el apoyo económico para potenciar las operaciones de inteligencia, éste apoyo nunca llegaba al Gein. Se quedaba en las archas del general que comandaba la DINCOTE. La ayuda que recibíamos provenía de los "Gringos" de la Embajada Norteamericana a través de "Superman" y "Cara Cortada". Cuando estaba ensimismado en mis pensamientos, ingresó el capitán Marco Castro al Museo y me trajo a la realidad con la siguiente pregunta: "Jefe, he escuchado que usted no le va a dar cuenta del golpe a Kutrin? ¿ es cierto?. - Es cierto, Marco, las relaciones entre los dos están en el nivel más bajo de comunicación. Asumiré como de costumbre la responsabilidad de esta decisión. -¿ Cuándo capturas a Gonzalo ?. Recordé que Kutrin me había hecho esta pregunta, dos meses antes de la captura. Me reí y le respondí: "No es fácil, mi general, se le busca casi doce años y nada". Volvió a preguntarme: Y si lo capturas, ¿crees que debe morir?. Este terrible dilema: Vivo o muerto. Mi respuesta fue contundente: "No, estaríamos violando el principio de vencer sin luchar". El deseo infinito de capturar al líder senderista anidó en el corazón y carcomió el alma de muchos directores de DINCOTE. El terrible misterio de la inmortalidad. El hombre adopta distintas actitudes y busca por varios modos consolarse de haber nacido. Esa ansia de perpetuarse, que nos recuerden en la tierra, todos queremos afirmarnos, siquiera en apariencia, envolvernos en la sombra de inmortalidad. |
Las veces que aparecía por mi oficina, lo hacía pasar, le invitaba café y lo ponía al día sobre las operaciones de inteligencia que desarrollaba el Gein, sin sospechar que Ketin trabajaba para Vladimiro Montesinos y para su provecho personal. Sus ingresos a la oficina del Gein era furtivos, secretos y aprovechaba el momento cuando el general Reyes había salido del EDICOPIP. Hubieron muchos jefes que obsesionados por alcanzar el éxito, pasaron por la vida con una tremenda carga de temor y poca fortaleza para asumir las dificultades como retos y ante el más mínimo error o desacierto, se derrumbaban todos sus planes. La cuestión era competir y demostrar que uno era el mejor. Al final, muchos presentaron problemas de salud y las conocidas y siempre compañeras del policía: úlceras y afecciones cardiovasculares. Desear el éxito es importante pero en algunos casos se exagera. Algunos Deltas se asemejaban más a un grupo de felinos compitiendo por su presa que a un conjunto de seres humanos reunidos con el propósito de resolver creativamente algún problema. Se trataba de obtener lo que se quiera sin contemplar las consecuencias sobre las otras personas o la naturaleza misma. En esas competencias se generaban actitudes de mezquindad y recelo. La vida se traducía en la obsesiva búsqueda del éxito y en ella solo se refleja angustia e intranquilidad. ¿ Quién no deseaba capturar a Guzmán?. Era perpetuar el nombre, alcanzar la fama, arañar siquiera una pequeña sombra de inmortalidad. Este deseo generaba ansiedad, deseo ardiente, oculto, de singularización, sobrevivir en la memoria de los otros y las generaciones venideras. No permitir que nada ni nadie nos quite esa fama, aunque efímera, pasajera, incluso pelear con los muertos en caso de que nos hagan sombra. En 1987, el comandante Javier Palacio, jefe de los Deltas, un maestro en las investigaciones (muchos aprendimos de él sobre la manera de combatir a SL) también aspiró capturar al líder senderista. Pecó de soberbia. Nunca aceptó que los tiempos habían cambiado y por lo tanto, era conveniente cambiar el método de investigación para ingresar al campo de la inteligencia operativa policial. ¿ Mi comandante, por qué no realizamos vigilancia y seguimiento a los terrucos?- Un día le hice esta pregunta, en los inicios de 1986. Palacios alzó su mirada y dejó de leer los folletos que habían sido incautados a los "terrucos" y estaban sobre su escritorio, enfrascado en descifrar su contenido. Al escuchar mi pregunta, Jhenny, su guapa secretaria, paró de escribir y agudizó el oido. - Mira, "rambito", si quieres información, pídemela, tengo una informante en el Comité de Familiares de Socorro Popular (Sopo), de primera, me respondió muy ufano. Volvió a concentrarse en la lectura. Su bella secretaria esbozó una tímida sonrisa y siguió tecleando su máquina de escribir. Mientras me retiraba de su oficina, además del sentimiento de frustación que sentía, me consolaba pensado que aún no era el momento para desarrollar la teoría de inteligencia operativa. Había que esperar otro momento más propicio.
Efectivamente, Javier Palacios, tenía una informante de bajo nivel. No contaba con información sobre la cúpula senderista. Las condiciones no estaban dadas para que aparieciera el Gein. A los pocos días que Kutrín se hace cargo de la DINCOTE, 27 de noviembre de 1991, mostró su verdadera naturaleza y deseos de perpetuar su nombre y adquirir fama con la captura del líder senderista, pero el cielo de la fama no es muy grande y cuanto más en él tratemos de entrar, menos espacio nos toca a cada uno de nosotros. Recuerdo bien la fecha del relevo de Kutrin con Jhon Caro porque ese día pusimos en ejecución la fase final de la operación "Palacio", capturando a la célula de dirección del Departamento de Defensa de Socorro Popular( sección de estudiantes de derecho). Este grupo salía de las canteras de los programas de Derecho y Ciencias Políticas de las universidades de San Marcos y San Martìn de Porres. El Departamento de Defensa de Socorro Popular, integrado por estudiantes de derecho, obreros, canillitas, lustrabotas, etc., había militarizado sus cuadros y fue el autor de numerosos atentados terroristas de connotación. Por ejemplo, un destacamento del Movimiento Clasista Barrial (MCB) de la Zona Sur (Villa El Salvador) del Departamento de Defensa de Socorro Popular, el 15 de febrero de 1992 asesinó a la legendaria liderasa de la comunidad autogestionaria de Villa El Salvador, Marìa Elena Moyano quien había organizado la comunidad para impedir la penetración senderista. Como era de esperarse, su muerte provocó una reacciòn masiva de dolor e indignaciòn en la población. |