LA CAPTURA DEL SIGLO
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03/10/2004EL GEIN
El general se molestó sobremanera de que me saquen de la DINCOTE con ese motivo habiendo sido uno de los jefes con mayor experiencia en la lucha contra el terrorismo y en ese momento, dispuso que me diesen una oficina cerca de al suya así como me asignasen el personal para que yo pida para que trabajen conmigo. Es así que llegaron de la DINCOTE al Gein el Capitán Félix Castro "For Fay", a los tenientes "Joe", "Coco" y el suboficial "Charapa". El primero dirigía este grupo que "pateaba latas" tratando de ubicar y seguir a una terrorista hacia dos meses, sin resulados. Los apoyaba un suboficial llamado "Popeye" de la Marina, quien también pasó al Gein. Los cuatros eran experimentados en la lucha contra el terrorismo y procedían de las canteras de la ex Policía de Investigaciones. "For Fay" había participado en la creación de la División de Policía Antisubversiva (Dipas) en 1981, embrión de la DINCOTE, que se formó en una oficina de la Estación PIP de Miraflores y en 1983, se transforma en la Dirección Nacional Contra el Terrorismo, gracias a la visión de Fernando Reyes Roca. El Gein nació de ese descontento radical y metafísico que existe en nuestra naturaleza humana. De la insastifacción provocada por lo incompleto y lo imperfecto, que se presenta en la realidad. A los cinco fundadores nos unía el anhelo de objetividad y la inspiración de un ideal humano y patriótico: luchar por la pacificación de nuestro paìs. George Sorel, uno de los filòsofos que falta encasillar en la genialidad, en Reflexiones Sobre la Violencia, refiere que el hombre es antes que nada un productor que se expresa en y a través de su obra. El objetivo primordial del hombre, en su condición humana es realizarse, mediante una actividad creadora, innovadora, espontánea, libre y mediante un trabajo que les permita imponer su personalidad en el entorno. En los inicios de la década de los 90 se hacia imperioso alcanzar ciertos objetivos que se estaban volviendo prioritarios: desarticular a las organizaciones terroristas capturando principalmente a sus dirigentes, con métodos nuevos, sustentados en una teoría de inteligencia que rompa los cánones tradicionales y eche abajo toda la inteligencia ortodoxa, cambiándola por otra màs moderna, dinámica y agresiva. La DINCOTE había entrado en una una inercia preocupante, en una rutina y presentaba situaciones organizativas difíciles y llegaba el momento de cortar el cordón umbulical con la "madre" que se había convertido en pesada, burocrática, para enrumbar sola, retando al destino. Una vez más se comprendí que los cambios en las organizaciones se producen por un desasosiego espiritual, una desazón, un deseo de salvar una situación crítica. Lo primero que debíamos hacer era vencer el miedo a la libertad; miedo que ocasiona el hecho de desprenderse de una organización que supuestamente brindaba protección y seguridad,para constituirse en otra, con personalidad y características propias. Cuando la situación cambia debemos movernos rápido, no analizar en exceso ni complicar demasiado las cosas, más aún, que todo cambio genera una reacción. Los jefes de los Deltas nos tildaban de traidores, asaltantes, cucarachas, extorsionadores, pródigos, traficantes y otros epítetos que no vale la pena mencionar. Tenían la idea que queríamos separarnos de la DINCOTE y crear otra dirección. Las grandes obras requieren tiempo y paciencia. Los insultos no nos hacían mella, sabíamos que era parte de la contradicción. Todos las diatribas la escuchaba con serenidad y sentía que mi espíritu, ante las adversidades, se fortalecía cada vez más. La cuestión era que al crearse el Gein, aparecieron nuevos problemas en los aspectos téoricos y la metodología. Estaba seguro que algo debía salir de esta nueva situación. Lo importante era que la naciente organización no se ahoge en el marasmo, la inercia, ineptitud. Había que hacerla dinámica, flexible, adaptable a la cambiante situación táctica y circuntancias. Estaba conciente que la técnica que se venían utilizando para investigar el terrorismo resultaban ortodoxos y eran bastante conocidos por el enemigo. El comando había convertido a la DINCOTE en una especie de brigada de robos, no haciendo esfuerzo para estudiar y combatir el terrorismo partiendo del principio de que "para vencer al enemigo primero hay que conocerlo". El coronel Blanco Carrillo, jefe de los Deltas, todas las mañanas hacía formar cerca de su oficina a los jefes y oficiales de cada uno de los ocho deltas, con su vozarrón aguardientoso y ademanes chabacanos, gritaba voz en cuello: "¡ Si no hay terroristas en las calles, vayan a la Plaza 2 de Mayo plaza y traigan a todos los lanzas y arrebatadores que se les crucen en el camino !". Los jefes de los Deltas, impávidos, incrédulos, escuchaban esta descabellada orden y algunos salían con su gente para calmar los ánimos del subdirector de la DINCOTE y siquiera llenar algunos espacios de los calabozos. Una de esas mañanas de enero de 1990, cuando se estaba llevando a cabo una reunión el la ofician del Coronel Blanco, le alcance una colección de cinco libros de las Obras Escogidas de Mao Tsetung, con la intención que los lea y pueda comprender la teoría de la guerra popular desarrollada por Mao y que venía aplicándola Sendero Luminoso en su lucha; tema importante para conocer la tàctica y estrategia que aplicaba SL. Levantó los libros, los miró, volteó y después de olerlos, los dejó encima de su escritorio. Luego se dirigió a mi con tono sarcástico y desdeñoso: "Mira zambito, no me traigas propaganda terruca que me quitan la visión ... a mi no me interesa la historia de la abuelita de Mao ... no me hagas perder el tiempo con cojudeces ... traime al logístico, al hombre del dinero ... ¡ A ese si lo quiero!, ¡ traíganme al logístico de los Sacos Largos !". Sacos Largos le decían a los senderistas porque su organización estaba llena de mujeres quienes asumían cargos de mandos políticos o dirigentes. No bien terminó de decir que él quería que le traigan al "logístico", empezó a lanzar sus furiosos resoplidos, mientras ordenaba que le quiten los libros de su escritorio que "le impedía la visión "y no podía ver quien pasaba o le sacaba la vuelta alrededor de su escritorio. Estos ex abruptos de Blanco terminaban en sonrisas burlonas de los jefes y oficiales que estaban sentados alrededor de su escritorio. Pero, si bien es cierto que al coronel Blanco no les gustaban los "Libros de la abuelita de Mao", era conciente de que había un logístico que manejaba el dinero en estas organizaciones terroristas y que su captura era importante para seguir el hilo de la madeja. Este detalle lo iba a tener en cuenta más adelante. La búsqueda del "logístico" de SL hizo que los calabozos de la DINCOTE nunca estuviesen vacíos. Había que traer a los que estaban "mal parados" en esquinas o avenidas de la Avenida Argentina (lugares donde abundaban las fábricas), la Cerretera Central, el Óvalo de Santa Anita, Canto Grande, etc. Eran los lugares por donde debían transitar los "terrucos" por que se tenía el perfil de que el terroristas era famélico, hambriento, entre los 18 a 25 años, de miradas huidizas, con bolsas o maletines. ¿ Cómo hacían los rayas para llenar los calabozos?. El policía debía ser brujo. Y si no había detenidos, pues, estaban los "clásicos terrucos" a quienes se les achacaba la autoría de todos los atentados de esa época: Tami Puell, Fiorella Montaño, Laura Zambrano Padilla, Gilberto Iparraguirre, Alfredo Montañez. - ¡Iparraguirre había sido !. - ¿ Quién no lo conoce? O el malnacido de Alfredo Castillo Montañez. ¡ Ese huevón dirige los destacamentos del "metro". ¡ Salgan a buscarlo! ¡ Golpeen la casa de su mujer !. Las mujeres son los puntos débiles de los asaltantes como de los "terrucos". Nadie se salva de esta maldición. Entonces, los sabuesos de los Deltas como rayos salían a buscarlos. - " Es cuestión de dias para traer a Gilberto Iparraguirre "- decía "Choclito", un comandante pequeño, grueso, con buen olfato de pesquisa. - "Mi gente está buscando en Canto Grande, en Ate-Vitarte"- por estos lugares se esconden los terrucos, repetía todos los días el "Loro" Donayre. |
A partir de 1983, todos los años se buscaba a Gilberto Iparraguirre, el marido de Tami Puell. Se le veía hasta en la sopa. Todos los integrantes de los deltas salían a buscarlo, recorrían calles, avenidas, callejones, buscándolo. Sino aparecía, no importa. Era cuestión de salir, darse una vuelta y siempre se encontraban algunos "terruquitos". Se les podía "sacar" por el olor, la vestimenta, mirada escurridiza, cuando miraban mal y esquivo a una patrulla. Si estaban echados en el jardín de un parque público, seguro que estaban haciendo una escuela popular. Era suficiente para que esa "carne humana" termine en las "mazmorras" o calabozos. Empezaba 1990 y la DINCOTE pisaba fondo, tornándose difícil la situación. Para mí era insoportable. Había llegado a esta unidad cambiando después de culminar el Curso Superior de Policía y empecé a trabajar en el Delta 8. La DINCOTE, otrora unidad élite en la lucha contrasubversiva, cuando empezaba el año de 1990, estaba condenada al fracaso. Era un cadáver insepulto y todo. Era cuestión de tiempo. Había entrado a una desintegración gradual. Los jefes eran ciegos a las grandes concepciones estratégicas y perdían el tiempo en chismes, rumores, celos y competencias desleales por ser cada uno más que otro. Esto sucede en organizaciones cuando se llenan de concepciones caseras y le dan mayor importancia a los asuntos personales antes que a los grandes designios estratégicos. No había preocupación por desarrollar la organización desde un punto de vista estratégico, ni reajustarla continuamente de acuerdo a la cambiante circunstancias, perdiendo la visión del conjunto. Cuando el coronel Manuel Tumba se enteró de mi salida, cogiéndome de un brazo me aconsejó: "No te vayas resentido. El hombre de inteligencia nunca pierde la calma. Si te vas de la Dincote, no abandones la lucha". Estas palabras me las dijo con su voz pausada y convincente. Era febrero de 1990 y me encontraba sentado frente a él, en su pequeña su oficina cerca a la del comandante "Yuca Pelada". Me mostraba el oficio donde me retiraban de la Dincote "por no ser necesarios mis servicios ", en otras términos, por ser un inepto. Una manera sutil y elegante de quitar del camino a los conflictivos, los que navegaban contra la corriente, los que no se insertaban en el sistema, los que se disparaban por su cuenta o los que no querían "arreglar" con los abogados de los terrucos para citarlos en vez de pasarlos detenidos. Mi caso era el último. Me había desistido a "transar" con el abogado de una emerretista para pasarla citada. El atestado que hice fue para que se se vaya detenida. Estaba convencido de que nunca se debe "transar" con un terrorista o su abogado. Mañana más tarde sale en libertad y de pronto puede asesinar a un colega tuyo por la espalda. Cuando me estaban quitando de la DINCOTE, SL acababa de realizar su Primera Sesión del Comité Central "después del Primer Congreso" (24 de enero al 30 de febrero de 1990) y estaba más fuerte que nunca. En este pleno habían evaluado la Primera Campaña del Plan de Impulsar el Desarrollo de las Bases de Apoyo que se había desarrollado de agosto de 1989 hasta enero de 1990 y aprobaban el plan para la Segunda Campaña de Impulsar siguiendo la consigna de "Desarrollar la guerra popular y construir la conquista del poder". Este plan iba a durar todo el año de 1990. Abimael Guzmán soñaba con plasmar el "Equilibrio estratégico" al culminar la Segunda Campaña de Impulsar las Bases de Apoyo. El "Hermanito" (Manuel Tumba), mientras me mostraba el oficio con el que me cambiaban de colocación, preocupado, levantaba su gran cabeza, arqueaba sus grandes cejas que orlaban una eterna ojeras grisáceas y en su lustrosa frente se formaban gruesas olas de arrugas. Hacia esfuerzos para ocultar su molestia y preocupación.
Usualmente era una persona de sonrisa eterna y mano amiga. Su pasión era sumergirse en el pasado y contar sus experiencias como excombatiente contra la guerrilla del 65 donde había combatido contra el grupo del MIR que actuaba en la selva central del país, liderada por el comandante de la guerrilla "Túpac Amaru", Guillermo Lobatón. Se frotaba la manos y sentía un regocijo interno que no podía ocultar cada vez que repasaba mentalmente estas aventuras por la provincia de Jauja y sus alrededores. Como jefe de un grupo de inteligencia contrasubversiva recibió la misión de buscar información sobre la presencia de la columna guerrillera liderada por el "Negro" Lobatón, se vistió de paisano y se dejó crecer la barba para mimetizarse en la selva. Este hombre bonachón y honesto más tarde cayó en las manos asesinas de Sendero Luminoso. Cuando se crea el Gein, el general Edgar Suclla, Director Contra el Terrorismo, lo nombra supervisor del grupo porque tenía la sospecha de que " Los Cazafantasmas" - como nos llamaba- se estaban dedicando a tareas turbias que bien podía ser los asaltos, extorsión o narcotráfico. Igual pensaba su adlátere, el coronel Blanco, jefe de los grupos Deltas. - "Algún día, Benedicto, te lo voy a entregar este documento- mostraba el memorando de creación del Gein del 5 de marzo de 1990 - para que lo pongas en algún lugar especial"- me decía el "hermanito", mientras su rostro de media luna mostraba una amplia sonrisa. El destino no le dio tiempo a entregarme dicho documento. - "No hagan caso, sigan trabajando" -nos repetía cariñosamente, mientras sus gruesos y redondos brazos cogían paternalmente el cuello de los "cachorros" del Gein, que se iban formando en las tempestades iniciales, muchos de ellas, provenientes del mismo seno de la organización. El apoyo que nos brindó fue decisivo para el Gein en momentos que nadie daba ni un centavo por nuestro trabajo. Las personas que lo conocieron lo recuerdan como el hombre robusto, de mirada intrépida, dueño de un gran humor y sagaz. No escatimaba la amistad y el diálogo franco y sincero, en cualquier rincón de la DINCOTE porque había en él algo del generoso caldo de los viejos y bien cuidados vino del soleado departamento de Ica. Después de un "reglaje" de cuatro días de su rutina, un destacamento de SL lo asesinó el 5 de noviembre de 1992, a las 8:30 de la mañana, cuando estaba leyendo las noticias del día, en un kiosko de venta de periódicos, esquina de su casa. Esta rutina diaria le costó la vida. Dos sujetos le dispararon por la espalda, causándole tres heridas perforantes en el cráneo, cinco en el tórax y una en el muslo izquierdo. Su vida siempre fue un acto de valor. Cuando sintió que la vida se le escapaba, sacó su arma e intentó repeler el ataque, trabándose en pelea con sus atacantes. En la fuga, de la pierna de uno de los asesinos, resbalaban escalonadas gotas de sangre en la vereda. Los atacantes, se dieron a la fuga en un Volkswagen que los esperaba a dos cuadras del crimen. Al año siguiente, el 16 de Junio de 1993, el Delta del Chato Sarmiento, capturan a los integrantes del Destacamento de la Zona Sur del Comité Metropolitano que había cometido este execrable atentado contra "El Hermanito". Este mismo grupo terrorista, horas antes, había intentado asesinar a Michel Azcueta, ex alcalde de Villa El Salvador. El croquis de la zona donde mataron a Manuel Tumba y el Plan Pperativo Táctico que diseñaron para aniquilar a Tumba, se encontró durante el registro de la casa del mando militar del destacamento. Manuel Tumba guardaba el documento que dio origen al Gein como un tesoro y cada vez que lo visitaba para deleitarme de sus anecdotas cuando era un agente de inteligencia contrasubversiva en la época de las guerrilas del 65, lo sacaba de uno de los cajones cajones de su escritorio, me lo mostraba, haciéndole bailar en el aire y antes de retirarme, me hacía la promesa de que me iba a dar una copia. Nunca lo hizo. La muerte impidió que cumpliera con esta promesa. Los primeros tiempos de trabajo del Gein fueron difíciles y había que salvar una situación crítica, donde incluso, estaba en juego aspectos morales de "ser o no ser". Operativamente dependíamos directamente del general Fernando Reyes. Fue el que nos dio la primera cámara filmadora, la primera cámara fotográfica y una pequeña oficina en el tercer piso de la Central Operativa "15 de Setiembre". Este general visionario, antes de asumir la dirección de la Policía Técnica (ex Policía de Investigaciones), se había desempeñado como director antiterroristas por espacio de tres asños (1983-1986). Además de las condiciones adversas contra el Gein como resultado de los celos profesionales, poco o casi nada se conocía de SL y del MRTA y los que se jactaban de conocerlos, habían salido de la Dincote, ya sea por los cambios normales que todos los años se realizan o por límite de edad. Incluso, algunos de ellos, alimentados por egoísmos estúpidos se llevaron sus conocimientos adquiridos en base a la experiencia,como si habrían descubierto la "piedra filosofal" y no querían que otros los conocieran; otros, riéndose decían: "si quieren celeste que le cueste". La forma de pensar, sentir y actuar de los senderistas y emerretistas todavía no eran comprendidas y debatidas en un alto grado de inteligencia, y lo más desesperante, el comando de la Dincote de aquel entonces, no mostraba ningún interés por conocerlo; estaba abocado a cuestiones domésticas, pugnas internas y se había perdido el sentido estratégico de la lucha. |