LA CAPTURA DEL SIGLO
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04/10/2004EL COMIENZO DEL FIN
A los nuevos alfereces lo llamábamos "híbridos", porque eran una mezcla de todo y de nada a la vez. El GEIN seguía recibiendo la ayuda norteamericana; dinero que se empleaba en el mantenimiento de los automóviles utilizados en las operaciones de vigilancia y seguimiento, compra de equipos para disfraces y cubiertas, asimismo, alcanzaba para darle a cada agente un pequeño viático diario o una gaseosa. Después de doce años, recién pude enterarme que en 1992, Ketin Vidal, estaba recibiendo 200 mil soles mensuales del Ministerio del Interior, en cheques personales y a través de decretos ministeriales secretos, para que lo destine en las operaciones de inteligencia; dinero que nunca se utilizó para tal fin, así como tampoco, el GEIN recibió un sol para los trabajos. Es frustrante, enterarme años después de este detalle, porque mientras el GEIN pasaba hambre, frío, necesidades logísticas, Ketin Vidal se apropiaba del dinero que debía ser destinado para las operaciones de inteligencia. En los inicios de 1992, el GEIN contaba con una Sala de Operaciones, biblioteca, museo, academia, oficina de informática, investigación básica, apoyo técnico, administración, análisis y evaluación de la información y una oficina de análisis operativo a cargo de dos tenientes. Su estructura era funcional, ágil y se adecuaba al adversario y las circunstancias de las operaciones. Parte de los libros, revistas, documentos que se encontraban en las casas allanadas terminaban en la biblioteca y el museo histórico, así como los múltiples obsequios que le enviaban al líder senderista procedentes de los aparatos y comités, con motivo de algún aniversarios o inicio de una campaña. La biblioteca senderista fue acondicionada en mi oficina, aprovechando la misma estantería "terruca". Se ordenaron los libros, revistas, folletos, de acuerdo a los casos y asuntos que trataban. En un extremo de la biblioteca se habían colocado los libros y manuscritos que correspondían a las distintas operaciones que había llevado a cabo el GEIN: ISA, MONTERRICO, CABALLERO, SESO, etc. También habían libros de Física, Matemáticas, Filosofía, Historia, Marxismo, etc. Después de cada operación de inteligencia, la biblioteca crecía. El 4 de junio de 1990, dentro de uno de los tantos libros que se encontraron en la casa de Monterrico, el teniente Bonilla, agente de análisis operativo, en momentos que hurgaba entre ellos, encontró una pequeña hoja de papel que contenía una lista de seudónimos, domicilios y lugares de contactos. El análisis arrojó que esta lista correspondía a los responsables de los aparatos centrales, una especie de Estado mayor senderista. Este hallazgo, sin lugar a dudas, era el comienzo del fin de Sendero Luminoso y la información que contenía, la luz que atravesaba las sombras por las que algunas veces se navega en la inteligencia. Aparecían los seudónimos que utilizaban los responsables de los aparatos centrales de Sendero Luminoso para encubrir su verdadera identidad, lugares de contactos, números telefónicos que usaban para dejar mensajes o para contactarse o los "puntos de perdidos" (lugares donde se volvían a encontrar cuando por alguna razón no hubiesen podido realizar el contacto) estaba los seudónimos de "Ricardo", "Javier", "Olga", "Jenny", "Abel" y "Silvia" (este último correspondía a Elvia Nila Zanabria Pacheco, mujer que había sido detenida tres días antes, durante la incursión policial en la casa de Monterrico, responsable del Departamento de Apoyo Organizativo-DAO).
"Silvia" o "Juana" utilizaba estos teléfonos para comunicarse con los responsables de los aparatos centrales. Pero no sólo eran los seudónimos, sino también aparecían las direcciones donde estaban viviendo los jefes de los aparatos centrales y otras viviendas que ya habían sido allanadas. En la misma noche del 1 de junio del 90 se intervino la casa de Carlos Manuel Torres Mendoza "Javier", jefe del GAP (Grupo de Apoyo Partidario), detenido al mediodía en un departamento de la urbanización Los Sauces - Surquillo, en momentos que presidía la reunión de la célula de dirección de este aparato partidario. En la lista estaba la dirección de este inmueble. De toda la lista, escogimos a "Ricardo", el responsable del grupo de propaganda a nivel nacional de SL. Hasta ese momento no se conocía su nombre. El día 5 de junio se le ubica saliendo de dicho inmueble y a partir de ese momento, los "mordedores" del GEIN no lo pierden de vista. Empiezan a observar sus movimientos con cierta flexibilidad. Es lógico que después de cada golpe, los responsables de los aparatos cambien su rutina, se muevan con rapidez y busquen otros inmuebles, rompiendo todo contacto con los que ellos suponen que están "quemados". Es por eso que fijado "Ricardo", se le sigue hasta la nueva casa que había alquilado y se suspende la vigilancia hasta que pase un tiempo prudencial y vuelva a adquirir confianza al ver que no había sido tocado. Al analizar el contenido de dicho papel y de los seudónimos que aparecían, pudimos deducir que eran los jefes de aparatos centrales, una especie de Estado Mayor senderista. Aparecía "Abel" de quien teníamos su nombre verdadero (Luís Alberto Arana Franco), su dirección y estaba sometido a vigilancia y seguimiento desde la operación "ISA", ejecutada el 1 de junio de 1990.
Para nosotros era un antiguo conocido y la aparición de su seudónimo en esa lista confirmó nuestra sospechas que era un importante dirigentes senderista. Nosotros lo conocíamos como "Sotil" por su gran parecido con un famoso futbolista peruano y porque era el hombre orquesta o el que "pasaba la pelota"(se encargaba de la parte logística debido a su cargo que tenía como tesorero de la Academia César Vallejo). Después de la caída de la casa de Monterrico, "Abel" se cambió de casa y los sabuesos del GEIN lo siguieron hasta ese lugar y luego lo sueltan hasta que vuelva a sentirse confiado de que él carecía de "cola" (seguimiento). Este documento constituyó una valiosa pista para conocer quiénes eran los responsables de los aparatos centrales, dónde vivían, sus lugares de contactos, los seudónimos que utilizaban y la existencia de los aparatos centrales que hasta ese momento eran desconocidos para nosotros; organizaciones que dependía directamente de la Dirección Central, o sea, "Gonzalo" y "Miriam". Gracias a lo que se encontró en la casa de Monterrico pudimos abrir los ojos sobre la existencia y papel que jugaban en el partido los aparatos centrales que ya se mencionaban en la segunda sesión del primer congreso y se les daban consignas a cada uno de ellos en este evento. Este detalle, desde mi modesto punto de vista, aclara que cuando cae este pedazo de papel en uno de los libros de la biblioteca personal de la Camarada "Juana" o "Silvia", empieza el fin de SL y no es como muchos consideran que fue cuando se le captura al líder el 12 de septiembre de 1992 o cuando se encuentran el 1 de febrero de 1991 los cuatro videos casetes donde aparece bailando Abimael Guzmán, "Zorba el Griego", en el apartamento de Adelaida Natividad Méndez Villegas, amiga de Nelly Evans y Angélica Salas. La casa de Monterrico es importante por esta valiosa información obtenida en su registro, era un depósito de cultura e información. En este inmueble, después de la biblioteca encontrada en la casa de Buenavista, se encontraba una de las bibliotecas más grandes y completas que tenía Abimael Guzmán y que cada vez que se abría un libro, existía un detalle que llamaba la atención: Guzmán "mancillaba" los libros, dejando en él su huella tangible durante el proceso dialéctico del aprendizaje; destacaba los párrafos o ideas centrales con tinta roja y al extremo del subrayado la anotación: ¡Ojo!. Así, de esta manera, destacaba el párrafo que había leído y marcado y con este signo ponía en relieve el sistema expositivo de la obra y sus puntos discutibles. También, al margen de la página, al final del capítulo o al término del libro, escribía algunas aportillas, comentando la lectura. Realizaba un verdadero resumen y comentario del libro leído, atendiendo a su estructura y contenido fundamental, de un lado, y a sus intereses personales. Era lógico pensar, que por el sistema de anotaciones que hacía, que los libros le pertenecían. Leía, lapicero en mano. Bastaba ver las marcas del proceso de intelección para deducir que "Gonzalo" tenía una verdadera devoción por la lectura. Las personas que vivían en la casa de Monterrico se encargaban del ordenamiento alfabético y del catálogo bibliográfico de los libros y otros documentos en esos verdaderos depósitos de información que constituían la biblioteca, el museo y el archivo. ¿Qué mejor lugar para guardar ese pequeño tesoro?. En todas las casas donde había vivido, siempre había una biblioteca. Ahora, en mi oficina, tenía en mis manos, los libros de las dos bibliotecas más importantes de Sendero Luminoso: Monterrico y Buenavista. Con estos libros empezamos a formar nuestra biblioteca. La idea era conservar este valioso material de SL, no por vanidad, sino que eran las herramientas que nos iban a llevar a conocer como pensaba, sentía y sobre qué teoría o doctrina actuaban. La cuestión era conocerlos más. Los subrayados de muchos libros resaltaban las ideas centrales de pensadores en sociología, filosofía, psicología, historia, metafísica, etc. También, las frases de pensadores sobre estrategia y táctica, no sólo de Mao Tse tung, del cual son fieles seguidores los senderistas, sino de los clásicos militares chinos. Estas ideas centrales, Guzmán las tomaba como citas en sus informes y partiendo de ahí, desarrollaba su propio pensamiento sobre la realidad internacional y nacional. Eran libros de muchas disciplinas del saber humano, no sólo marxismo, leninismo y maoísmo. Estaba ensimismado en mis pensamientos, paseando mi mirada sobre los títulos de los libros de la biblioteca cuando hicieron su ingreso a la oficina, Químico e Ingeniero. Al decirles de sopetón que tenía la intuición de que hoy era el día para "desatar la tormenta". Se miraron perplejos e intercambiaron miradas. Observé atento sus reacciones que se habían congelado unos segundos. Químico agudizó sus pícaros ojillos rectilineos que evidenciaban su descendencia japonesa. Luego remarcó: "Si el negro lo dice, pues así es". Miró a Ingeniero y agregó este comentario: "El Negro es medio brujo y sabe lo que dice. Si dice que hoy es el día, entonces, hoy es el día". Químico, quien conocía los secretos del MRTA, el mismo que capturó a Alberto Galvez Olaechea y su conviviente, Rosa Luz Padilla Baca, el 26 de Junio de 1991, agitaba los brazos nervioso, mordiendo la colilla del cigarrillo, arrojando círculos de homo por la boca y luego arrojándola a medio acabar. Ingeniero asintió con la mirada. Aplastó en el cenicero su cigarrillo a medio consumir y volvió a prender otro. También estaba nervioso. Creo que los tres sentíamos lo mismo. Tomar una decisión de esta naturaleza es cosa seria. Así de sopetón, sin tener en cuenta a Kutrin, sin contar con su aprobación. Todo se confabula contra nosotros. Sabíamos que nos estábamos jugando el todo por el todo. Son situaciones límites donde sabes que pueden ganar como perder. Nunca descartamos el azar y la casualidad en nuestras operaciones. Lo contingente, lo aleatorio o la "conditio" estaban presente y eran ingredientes en las operaciones de inteligencia que realizábamos. A veces ingresábamos a una casa y ¡ sorpresa !, encontrábamos más de lo que habíamos calculado. Pero, sería estúpido dejar todo a la probabilidad y al azar. Había de por medio la "intuición", que todos los seres humanos tenemos, pero que en algunos está más desarrollado que en otros. Una intuición policial altamente desarrollada en base a la experiencia que se obtiene en la lucha contra el terrorismo que se traducía en más de diez operaciones de inteligencia realizada, desde la fundación del GEIN, el 5 de marzo de 1990. Cada vez que se tomaba una decisión para ejecutar la fase final de una operación de inteligencia, se colocaba en el umbral de la puerta de operaciones el siguiente cartel: "La suerte está echada, que venga el juego de probabilidades". Hasta ese momento nadie podía asegurar que al golpear la casa de Los Sauces o Castillo, podíamos encontrar al líder senderista. Existía la posibilidad de que minutos antes- también segundos- se haya movido de su sitio y Maritza Garrido lo haya sacado subrepticiamente. Pero también éramos concientes de que esta decisión para de ejecutar la fase final del Plan Victoria no se tomaba en completa oscuridad. Contábamos con un trabajo de vigilancia y seguimiento de tres meses, teníamos datos de quiénes podrían estar viviendo en la casa y el contenido de la basura que era analizada en detalle. También, la decisión obedecía a un proceso analítico, ordenado y claro que partía del siguiente detalle: en la mañana del domingo 30 de agosto, a las 8:45 am, Maritza Garrido había sacado del Castillo dos bolsas y las dejó en la calle para que el camión de basura se las llevare. En el interior de una de las bolsas, mezclado con resto de comida y medicinas, encontramos un pedazo de papel, arrugado y sucio, a manuscrito, el mismo que contenía anotaciones sobre la reunión del Buró Político con motivo del III Pleno del Comité Central. Al estudiar el contenido del papel deducimos que en dicha casa se estaba llevando a cabo una reunión del Comité Central y era el Tercer Pleno "después del primer congreso". |
Los indicativos de inteligencia señalaban que en enero de 1992 había culminado el Gran Plan de Desarrollar Bases en función de la conquistadle poder con un plan complementario basado en la consigna de "Gran Culminación del Plan Piloto" y que Sendero Luminoso en esos momentos estaría realizando en algún lugar de Lima el "III Pleno del CC" (Tercer Pleno del Comité Central) para entrar al nuevo plan estratégico: Construir la conquista del poder. La experiencia nos había enseñado que no era necesario que todos los miembros del Comité Central estén reunidos para realizar un evento de esta importancia. Después del allanamiento de la casa de Monterrico donde acostumbraba reunirse todo el Comité Central, el líder dispuso que a partir de esa fecha, las reuniones del Comité Central se hagan por parte y de manera aislada, nunca todos juntos, de tal manera que si les cae la "reacción", nunca sean detenidos toda la dirigencia realizando un evento. Cuando debía darse un pleno, Guzmán invitaba a los dirigentes de cada regional o comité, se llevaba la reunión y luego Maritza Garrido o Carlos Inchaustegui se encargaban de llevarlos a un "punto" para que vuelvan a sus lugares de origen. Al día siguiente ingresaba a la casa de Los Sauces otros dirigentes y continuaba el evento. El "lenguaje de la basura" nos había dado una valiosa pista. Otro factor, más emocional, que tuvo importancia para tomar la decisión era la aproximación del 15 de septiembre, el aniversario de la ex Policía de Investigaciones. En este aniversario debíamos regalarnos una operación de inteligencia que la haga inolvidable, que nunca se borre de la memoria de los detectives peruanos, que perdure,generación tras generación. Los ex PIP jamás volverían a llorar sobre la leche derramada. Sólo llora como mujer el que nunca supo defender lo suyo como hombre. Casi el 90% del GEIN procedíamos de la ex PIP. Este sentimiento quedó después reflejado en el "1509" que apareció en el pecho de Abimael Guzmán, el 24 de septiembre de 1992. Era el sello imborrable. En las labores de inteligencia, uno se puede dar esos pequeños detalles: escoger el día y la hora del golpe. El asunto era no perder la sorpresa y oportunidad. No queríamos que nuevamente se nos escape de las manos Abimael Guzmán y que se repita la historia del 90 y del 91, donde le “arañamos dos veces la espalda”.
En los inicios de 1990, si bien la táctica empleada para combatir a Sendero Luminoso y el MRTA daba buenos resultados, pero era como golpearles los tobillos. No se conocía bien al enemigo, así como su forma de pensar, actuar y sentir. Por eso es el principio: "Para vencer al enemigo, primero debemos conocerlo".En los documentos senderistas aparecía lo siguiente: "Una guerra popular, partiendo de su propia realidad, exige seis condiciones indispensables para triunfar: dirección proletaria, base de masas, centralización estratégica, guerra prolongada, ejército guerrillero de nuevo tipo y una situación internacional favorable; pero, de todas ellos, lo principal era la dirección proletaria". Esto quería decir que en toda guerra popular primaba la dirección política, o sea, los dirigentes, cuadros y militantes. Eran los que dirigen la guerra y elaboran la base ideológica, sobre la cual se construye la organización. Dirección política que en los inicios del 90, no había sufrido mella alguna y estaba intacta. La lucha antiterrorista que realizaba la DINCOTE se había centrado en combatir al EGP, que en Lima actuaba a través de los destacamentos (especiales y zonales) y las milicias. Salvo uno que otro hecho aislado y fortuito como fue la captura de Osmán Morote Barrionuevo "Nicolás" y de Margot Liendo Gil "Noemí", responsables del Comité Regional del Norte, el Partido no había sido tocado. Durante la década del 80, los organismos de inteligencia elaboraron ambiciosos planes de operaciones para capturar a la cúpula de Sendero Luminoso. La ejecución de estos "magistrales y costosos planes de inteligencia", empezaban con gran optimismo, pero a medida que avanzaba el tiempo, se estrellaban contra la triste realidad: puro cuento, fracasos y dispendio de dinero. La estrategia y táctica para la captura del líder senderista, se fundaba en una gran ilusión y falta del conocimiento del enemigo. La década de los 80´ fue infructuosa y dejó esperanzas rotas. El espíritu de la indagación era demasiado estrecho para inspirar grandes resultados. Las investigaciones se centraban en tratar de ubicar los dirigentes terroristas mediante la observación de familiares y allegados de los líderes. ¡Craso error!.Nunca analizaron o comprendieron el documento senderista titulado "Aplicar sagazmente las cinco necesidades"; folleto editado y distribuido clandestinamente por la Dirección Central de SL que debía ser observado en forma estricta, por todos los niveles de la organización; especie de código de normas de conductas, obediencia ciega, que les exigía observar la clandestinidad y no caer en liberalismo manteniendo comunicación o enlace con la familia, amigos o allegados. El verdadero y real conocimiento del enemigo se mantuvo por muchos años. Al final, de todo este trabajo infructuoso, quedó un archivo cuantioso de datos e informes sobre la familia de los líderes senderistas y emerretistas que sirvió sólo para justificar la millonaria inversión de los servicios de inteligencia. El sábado 12 de septiembre de 1992, de cinco agentes con que se había creado el GEIN, éramos ochenta y dos agentes distribuidos en las áreas de operaciones, investigación básica, informática, análisis, apoyo técnico y academia. Mientras exponía la situación operativa a los cinco jefes de los departamentos, la luz del mediodía ingresaba por los grandes ventanales de la Sala de Operaciones.- ¡ Prepárense!, hoy día empezamos la fase final de la Operación Victoria -les dije. Las miradas se cruzaron entre ellos. - "¿ Por qué, hoy, sábado ?"- preguntó el capitán Castro, subjefe del departamento de apoyo técnico. Sin esperar respuesta agregó: "Esperemos avanzar más en la investigación, todavía es prematuro".Esperaba estas observaciones. A nadie le gustaba trabajar los fines de semana o día feriados. Ello significaba que se iba a trabajar el sábado, domingo y quizá el lunes, sin respirar, mientras los policías de otros grupos o unidades descansan los fines de semana. Una vez que empieza la fase final de una operación, las detenciones y allanamientos de inmuebles de los implicados pueden durar varios días en jornadas agotadoras. Recuerdo de que en la Operación “Monterrico 90”, montada para desarticular el aparato de propaganda de Sendero Luminoso, las intervenciones empezaron en la mañana del 19 de septiembre y culminaron después de cinco días. Todo por la sorpresa y la oportunidad, dos principios esenciales de la teoría de inteligencia policial operativa. Sun Tzu aconsejaba que nunca debemos dejar que el enemigo nos lleve a su terreno y que previamente debemos preparar las condiciones para obtener ventajas que se consigue observando los cinco puntos esenciales para la victoria: oportunidad (escoger el día y hora para el golpe) sorpresa (buscar el momento adecuado para el golpe) espíritu (motivación), preparación (física y mental) y estrategia. Es más preciso, eficaz y económico atacar en forma sorpresiva y sigilosa al enemigo que bombardearlo al azar. Sendero nunca esperaba que un grupo de policías trabajen los fines de semana o días feriados. Conocían nuestra rutina o la rutina de trabajo de la “ Otra Colina" -como llamaban a las fuerzas de orden – y se habían convencido que en la mayoría, sólo trabajaban de lunes a viernes y los fines de semanas, se perdían. Eran nuestros puntos débiles en inteligencia y trataban de sacar el máximo provecho. Los días que los policías descansaban o no trabajaban, los dirigentes terroristas salían de sus madrigueras y realizan los mejores contactos, con bastante libertad. Bien dicen que cuando el gato descansa, los ratones se pasean. No esperaban que el GEIN se podía convertir en su sombra. Estábamos en los lugares y horas menos pensados. Se aplicaba un principio copiado de ellos mismos: "En toda guerra, el que dura un segundo más, tiene mayores probabilidades de vencer".En el arte del seguimiento y la vigilancia no existen situaciones constantes. Se modificaba la táctica de acuerdo a la táctica del enemigo: si trabajaban de noche y madrugada, nosotros también lo hacíamos. Lo importante era descubrir el estilo de trabajo de cada senderista. Una vez detectado el estilo (trabaja de noche, de madrugada, los fines de semana), se planteaba la estrategia y técnica de ovise. Para el senderista, el reto era cómo unir la teoría con la práctica, cómo ligar la masas y cómo realizar el trabajo de masas y el trabajo secreto. Para nosotros el reto era cómo mirar, observar, seguir, vigilar, sin ser vistos. De “Reflexiones Sobre la Violencia“ (George Sorel) sacamos el siguiente principio “La subversión crece en relación a la haraganería de quienes deben combatirlos". Para combatir la subversión, primero debíamos tener voluntad de lucha o querer combatirlo y no ser haragán. El crecimiento y el accionar de Sendero Luminoso era un problema para el Estado y su columna vertebral, la Fuerza Armada. Mientras que la policía, para los senderistas, era vista como un pequeño bicho al que se podía aplastar con un puño. Según, Abimael Guzmán, el Ejército Guerrillero Popular lo podía acabar con un pedo. El problema para sus planes estratégicos y tácticos era las Fuerzas Armadas "reaccionarias", que desde fines de 1982, había entrado a combatirlos por disposición expresa del ex Presidente Fernando Belaunde. Existe un informe senderista, elaborado por Guzmán, febrero de 1982, donde realiza una apreciación en cuanto a las Fuerzas Armadas y Fuerzas Policiales. Habían observado que estas últimas no contaban con la preparación ni con incentivo suficiente para las operaciones contra subversivas y antes que combatirlos a ellos, buscaban sus propios intereses y beneficios personales. Por eso es que el Gobierno había proyectado un nuevo plan y los órganos de inteligencia trabajaban en base a él, dándole especial atención al Departamento de Ayacucho, donde se pensaba que se iba a formar la futura base de apoyo. Pero, existía un problema: los servicios de inteligencia no estaban suficientemente preparados en cuestión de inteligencia, a excepción del Servicio de Inteligencia de la Marina, que tenía cierto grado de preparación profesional, pero que sus órganos de búsqueda de información eran morosos y no prestaban interés a la situación que lo requería; en muchos casos, inventaban información; sin embargo, avanzaban debido a que los pelotones senderistas también habían cometido gruesos errores tácticos. Guzmán se había dado cuenta de que las filas de la reacción eran más estrechas y esto les iba a exigir a sus militantes sujetarse cada vez más a la clandestinidad para operar con mayor libertad, mientras que el comando contra subversivo estaba entrampado en un mar de contradicciones, se habían creado esferas de influencia que hacía difícil el avance hacia una sola dirección y existían intereses de por medio como el poder. El hecho de que Sendero Luminoso subestimara a la policía, era favorable para el GEIN. Así podíamos trabajar con más libertad y presión por parte de los organismos máximos de inteligencia que pedían resultados a la DINCOTE. Después del primer golpe del GEIN, el 1 de junio de 1990, Abimael Guzmán puso las barbas en remojo y nunca más volvió a caer en subestimación con respecto a la policía. Presentía que un grupo de policías le pisaba los talones, pero no hizo nada para evitarlo. En el Tercer Pleno del Comité Central "después del Primer Congreso" (febrero de 1992), cuando Abimael Guzmán trata sobre "cuestiones políticas fundamentales" hace esta observación: "La reacción sigue teniendo una falta de criterio unificado y claro para tener un plan definido y preciso. Eso no quiere decir que no tenga estrategia, eso no es cierto, lo que tienen es una estrategia incompleta, mala, defectuosa, fallida.... tenemos confianza probada en la práctica de que tenemos una estrategia superior, porque somos fieles al marxismo". Una vez que cada jefe de departamento recibió las instrucciones finales, quedamos en reunirnos a las dos de la tarde en el mismo lugar (Sala de Operaciones) para evaluar la ejecución del plan, salvo que suceda algún imprevisto. Eran las 10:30 a.m. El lenguaje con ellos era preciso y breve. Siempre traté de que todos vivan la operación, se involucren en ella, se comprometan y aporten sus iniciativas e innovaciones. Cuando se retiraban, percibí que estaban convencidos que la operación no podía esperar más. Era un momento álgido. Habían pasado tres meses desde el inicio del Plan Victoria y la experiencia nos había enseñado que una operación que pase los tres meses, todo puede suceder. Lo más simple era que los objetivos saquen la ovise. Estoy seguro que si hubieran tenido siquiera la más mínima sospecha de que esta decisión iba a cambiar el destino de nuestro país, no lo hubieran pensado dos veces. Pero, siempre, después de una decisión de esta naturaleza, flota en el ambiente la duda, el temor al fracaso.¿Que tal si no estaba El Cachetón ? ¿Que tal si había salido momentos antes del allanamiento al Castillo?. Un mar de dudas. Pero, dudar en eso momentos es perderse. Era consciente de que si alguien debía poner el cuello en caso de un fracaso, ese era yo, como jefe del departamento de operaciones y jefe del GEIN en lo fáctico. Pero, si todo sale bien, felicidad. Antes de despedirnos, les recomendé que se mantengan "tranquilos y serenos como jóvenes vírgenes, antes de iniciar una batalla, seduciendo a los enemigos para que relajen la vigilancia, no descubran sus puntos débiles, utilicen la estrategia de la información errónea “ (si otros de la DINCOTE quieren conocer dónde estábamos o si íbamos a golpear, que los desvíen dándole información errónea). Asimismo, que estén alertas a los cambios de la situación y que dentro de dos horas, íbamos a reunirnos nuevamente en la sala de operaciones. En caso de que se intervenga al Zorro, era la señal para empezar la siguiente fase (investigación). Químico les dio a cada uno las tareas finales y designó a los responsables. Ingeniero se encargó de la logística y administración (vehículos de apoyo, papeles, lapiceros, rollos, etc). El Duro se encargó de proporcionar el apoyo técnico para perennizar la escena, marrocas, identificación de los detenidos, etc. El plan Victoria, por su misma naturaleza, era sencillo, claro, objetivo y se basaba en el conocimiento del enemigo, principio fundamental para el éxito en toda lucha, sea convencional o no. Cuando los planes son demasiados ambiciosos, tienen un efecto perturbador. Pero eso sí, no obstante su sencillez, nadie le quitaba el mérito de ser un plan bien meditado y reflexivo. Es necesario lograr el éxito antes de luchar y sólo debemos hacerlo cuando estamos seguros de ganar, sin dejárselo saber a nadie. El estratega que desea alcanzar el éxito, debe buscar el desenlace final después de que sus planes le indica que es posible obtener la victoria; mientras que el que está destinado a ser derrotado, entabla los primeros combates sin un plan meditado y espera llegar al éxito sin reflexión. Un plan bien meditado permite conocer poco a poco al enemigo, explotar sus vulnerabilidades, debilidades y errores, hasta que en forma sorpresiva y rápida, darle el golpe mortal, evitando todo riesgo o costo posible. Cada vez que se "desataba la tormenta", era como si me quitara un peso de encima. Me sentía más aliviado. El momento de la toma de decisiones es lo difícil en la carrera de un policía. Esos minutos quemas neuronas a montones y no puedes estar seguro si todo te va a salir bien. Contábamos con un plan bien meditado pero existía también ese pequeño margen del azar o la probabilidad. ¿Qué pasaría si al golpear la casa no estaba El Cachetón ?. Desgracia y cuello abajo. Sería la tercera vez que fallamos y quizás la última. La primera vez, había sido en junio de 1990; la segunda vez, enero de 1991.De pronto, fui cogido por el deseo irresistible de estar solo y sumergirme en mis reflexiones. Quería estar en un lugar para pensar sobre la trascendencia de esta decisión. ¿Qué mejor lugar para reflexionar en el baño ? Me fui hacia allá. El baño quedaba al fondo del pasadizo del segundo piso de la Fortaleza y tenías que pasar obligadamente por el Museo Histórico de SL. Parece mentira, a veces la tranquilidad la consigues en los lugares menos pensados. Era consciente de que en esos momentos me estaba jugando el todo por el todo y no podía darme el lujo de fallar. Cuando se escapó Guzmán la segunda vez, fui bola al centro y me cuestionaron hasta más no poder. El "Borrao", un general que estuvo antes que el general Jhon Caro, maldecía y gritaba de que era el culpable de que Guzmán se haya escapado y que no quise cogerlo en la casa de Buenavista. Se molestó sobremanera y nunca se convenció de que las Palomas habían sacado la vigilancia al darse cuenta de que estaban sometidas a una ovise. |