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LA CAPTURA DEL SIGLO

Por Benedicto Jiménez Bacca

11/10/2004

ZORBA EL GRIEGO

Y, ahora ¿con quién bailo? -preguntó "Gonzalo" a los dirigentes del Comité Central que estaban a su alrededor y aplaudían alegres, llevando el ritmo de la música cadenciosa de Zorba el Griego. En total eran diecinueve miembros de la cúpula senderista que se habían dado cita para asistir a la clausura del Primer Congreso del PCP.

La Cúpula senderista en el Primer Congreso

Eran momentos de jolgorio, baile, aplausos, filmación junto al Presidente Gonzalo, al Jefe del Partido y la Revolución, a la Garantía del triunfo hasta el comunismo. El ambiente esta inundado de la música lenta, pegajosa, exótica.

Seguían los acordes de la música griega, Zorba el Griego, llamada así por esa famosa película de Anthony Queen.

-"¡Con Dorita, con Dorita!" - exclamaron al unísono los presentes. Los hombres y las mujeres vestidos de riguroso azul marino, vestimenta parecida a los uniformes de la juventud comunista china de la época de Mao Tse Tung, aplaudían, reían, hacían semicírculo alrededor del líder que se había sentado detrás de un pequeño escritorio de metal, color plomizo, que estqaba cubierto por un tapete de tela verde.

Encima del escritorio, extremo derecho, estaba una pequeña bandera roja con la hoz y el martillo. En las imágenes aparecía una mujer sentada al costado derecho de Abimael Guzmán, la misma que lo miraba con amor y respeto.

Una luz tenue iluminaba el ambiente de la sala donde se llevaba a cabo el baile. El aire estaba cargado por el humo de los cigarrillos. Guzmán se levantó del asiento, se cogió de la altura con ambas manos, luego levantó los dos brazos colocándolos arriba de su cabeza, en forma solemne, e hizo una leve inclinación de cabeza hacia atras, dejando que sus dedos estallaran en repetidos chasquidos, al compas de la música, lenta, penetrante, pegajosa.

Lanzó un silbido afilado, sutilmente matizado, simpre al compás de la música, con chorros bruscos de aire y empezó a moverse al compás de la música mientras preguntaba: "¿ Ahora, con quien bailo?.

- ¡Con Dorita, con Dorita! - Respondieron todos. Nuevamente aplausos, risas.

Guzmán le tendió la mano a la mujer que se levanta como un resorte de su asiento y se dirige al centro de la sala, musitando estas palabras: "Voy a ver si me acuerdo". La música seguia pegajosa, lenta, inundando el ambiente. El volúmen de la radio iba en aumento. Continuan los chasquidos de dedos, acompasados al son de la música. La mujer, a la que todos habían llamado "Dorita", bailaba feliz, daba vueltas alrededor de su amado líder y apludía.

Más aplausos y risas. "Dorita" era una mujer que frisaba los cuarenta y cino años, rostro afilado. Por momentos, la música se tornaba más lenta. No pasó mucho tiempo cuando Guzmán, en un gesto repentino, se coge la cintura con ambas manos y se acerca al escritorio, sentándose en el sillón de cuero, metálico. La mujer abandona el baile y se sienta a su lado, alcanzándole una capucha para que se seque la frente.

- ¿Ahora, a quién le toca bailar? - preguntó Guzmán, recorriendo con la mirada a todos los presentes. Al no obtener respuesta, ordena: "¡ Que baile Elizabeth con Luís! ". No bien termina de hablar cuando salen obedientes y se ubican en el centro de la sala una pareja. El hombre era delgado, cincuentón, con pelo entrecano y bigote espeso, al igual que todos, vestido de azul marino; la mujer, morena, gruesa, de cabellos ondulados y de fácil sonrisa. Vestía una falda y blusa azul marino. Mientras bailan, los demás aplauden. Y, a los pocos segundos, todos los imitan.

La mujer encargada de filmar pregunta preocupada si había alguna baterío cargada. No bien termina de preguntar cuando desaparecen las imágenes. La batería de la cámara se había descargado. Eran las tres de la tarde del día 2 de febrero de 1991.

Me encontraba embelesado en la oficina del GEIN, viendo las imágenes que aparecían en la filmación de la clasurua del Primer Congreso del PCP. Bailaba Guzmán con "Dorita". El técnico "Platino" me acompañaba esa madrugada y estaba colocando los videos en la cámara filmadora y los proyectaba en un televisor.

En esos momentos, escuché unos suaves toques en la puerta. Al abrir la puerta, aparece el rostro delgado afilado, apacible y delicado del General Kevin Vidal, subjefe de la Dircote. Estaba enterado de que el GEIN había dado un gran golpe a SL y estaba ansioso por conocer los resultados. Ordené a "Platino" que congele las imágenes, invitándole a sentarse.

- ¿ Qué están viendo? - preguntó el general Vidal, con su sencillez habitual y su voz casi imperceptible.

- Al "Presidente Gonzalo" y su corte, le respondí.

El general Vidal vestía pulcramente y estaba sentado mirando soprendido la imagen congelada donde aparecía Guzmán sentado detrás de una mesa cubierta con un paño rojo y con una pequeña bandera roja. Cuando le señalé con el dedo que esa imagen era la de Abimael Guzmán y los que estaban a su alrededor era la cúpula senderista, su rostro empezó a iluminarse y sus astutos ojillos de aguila, adquirían un brillo especial. Nuevamente, pasé la secuencia donde Abimael Guzmán bailaba con la mujer a la que llamaban "Dorita".

Al principio, confundí esta mujer con "Norah", pero cuando ví el letrero grande, de tela, colgada del dintel del techo de la sala de Monterrico donde aparecía la frase "Honor y Gloria a la Camarada Norah", me entró la duda. Esa mujer no era "Norah" (Augusta La Torre Carrasco, mujer de Abimael Guzmán) debido a que aparecía ese cartel como si estuviera muerta.

Ese rostro era el mismo que aparecía en una foto tomada por un grupo de ovise a una mujer conocida como "Paloma 3", el 2 de diciembre de 1990, quien momentos antes había salido de la casa de Buenavista en compañía de "Paloma 2" (Nelly Evans) y se dirigió al Centro Comercial de Camacho para comprar un perfume, envolviéndolo en un papel de regalo.

"Gonzalo" y "Feliciano" en Zorba el Griego

No cabía dudas que la mujer a quién llamábamos "Paloma 3" era la misma que la llamaban en el baile con el nombre de "Dorita". La única mujer que podía suceder a "Norah" era "Miriam". Entonces, "Dora" o "Paloma 3" era "Miriam", la número tres del Comité Central. Así estaba señalado en la Primera Escuela Militar, así figuraba en la lista jerárquica de la Tercera Sesión del Primer Congreso (junio de 1989).

En base a los datos que se obtuvo del propietario del automóvil toyota plomo que manejaba "Paloma 3", se determinó que esta mujer era Elena Albertina Iparraguirre Revoredo. Por primera vez salió a la luz la número tres del CC y la compañera sentimental de Guzmán. La que manejaba la parte ejecutiva de SL detrás de las sombras del líder. En otro pasaje de los videos se le veía al líder cerca al cadáver de la camarada.

Nadie puede dudar que los videos encontrados de Zorba el Griego fueron de una importancia gravitantes para la captura del líder y de sus principales cuadros y dirigentes. Hasta antes del hallazgo de los videos, no se conocía el verdadero rostro de Abimael Guzmán y de los miembros del Comité Central.

- ¿Usted cree que esa mujer que baila con Abimael sea Norah ?-le pregunté al general Vidal. Era la mañana que veíamos el contenido de los cuatro videos casetes en la oficina del GEIN. "Platino" había congelado la imagen donde aparecía Guzmán bailando junto con "Dorita", "Zorba el Griego".

El general demoró en responder. Estaba seguro que no era por ignorancia. Conocía sobre el problema del terrorismo ya que había trabajado antes en la DINCOTE y en esos momentos, cuando estaba trabajando en la "fábrica", se daba sus vueltas por el GEIN para mantenerse actualizado y caía de sorpresa, siempre con un pretexto.

"Por el perfil y por la forma como el cachetón la mira embelesado, diría que es "Norah"-respondió.

- ¿ Pero, tú que opinas?- preguntó a la vez. Tengo mis dudas- respondí. Empecé a explicarle la razón. Él escuchaba con atención y sin interrumpir, mientras saboreaba una copa de vino tinto, lentamente.

Realizaba sus comentarios con modales suaves y voz pausada. Era inusual verlo ingerir licor, pero en esa oportunidad, como en muchas otras más, llegó a la oficina del GEIN con una botella bajo el brazo.

- "Para celebrar el golpe del 31"- pretextó y sobre todo, para ver el rostro actual del líder senderista ya que me he enterado que tienes unos videos interesantes. No se cómo se enteraba de lo que sucedía en el GEIN.

Esa tarde, permanecimos viendo las imágenes de los videos, conjeturando sobre las identidades de los dirigentes senderistas que aparecían en el video compendiando.

¿ Quién hubiera adivinado?.

Estaba conversando esa tarde con la misma persona que al año siguiente, 1992, sería conocido, no sólo nacional sino internacionalmente, como "El Cazador "del "Presidente Gonzalo". La historia tiene giros muy caprichosos y a veces corona con laureles a quien no le corresponde. "El Cazador ", años atrás, durante el gobierno de Alan García, había sido dado de baja de la Policía, en uno de esos tantos famosos "repechajes", que resultaron no ser más que una especie de "limpieza política". Se le acusó e investigó por estar ligado al "Padrino" (Reynaldo Rodriguez López).

En 1987, luego de un engorroso juicio contra el Estado, "El Cazador" consigue retornar a la Policía y llega a la DINCOTE, permaneciendo corto tiempo en la oficina de procesamiento de información, en el tiempo que estuvo "Cara de Candado". Apodo que se ganó el general PT, Juan Salas Cornejo, por su prominente y agresiva quijada.

Cada vez que bajaba o subía o bajaba al Delta 7, donde había sido destacado a trabajar "El Cazador ", pasaba a saludarle en el departamento I-2 (procesamiento e información) que estaba ubicada al empezar las escaleras, antes de bajar al "subterráneo" donde trabajaban los Deltas 7, 5 y 3. Durante ese año el jefe de los Deltas era el Coronel Javier Palacios.

Año en que el Delta 7 al mando del Comandante Nuñez, brilló con luz propia. Gracias a la sagacidad y pundonor de "chespirito" - así lo apodaban - se llegó a capturar parte del destacamento especial que había participado en el "aniquilamiento selectivo" del Vicealmirante de la Armada Peruana, Gerónimo Caferatta Marazi. Digo sabueso, porque "Chespirito" con su terquedad empezó a seguir las huellas de sangre que dejaba el herido cuando subía por los escalones del Cerro El Pino.

La mando político lo llevaba a un cuarto que tenían ahí para esconderse de la policía y esperar la llegada del médico de la sección "choque" de Socorro Popular que debía atenderlo. El error de la pareja de senderistas había sido en que su desesperada huida, al ver la mando político que el camarada "Pablo", uno de los ejecutantes de la acción y que portaba una pistola ametralladora, fue herido por un transeúnte que disparó agazapado desde un Kiosko, paran un taxi y bajo amenazas al conductor lo obligan para que los lleve al Agustino.

Al llegar a la altura del Cerro El Pino, se bajan sin pagarle y lo vuelven amenazar para que permanezca callado sino se tendría que atener a las consecuencia ya que ellos habían tomado nota de la placa del vehículo y además "el partido tiene mil ojos y oidos". El taxista no lo pensó dos veces y se dirigió a la delegación policial del Agustino, denunciando el hecho.

Sin perder tiempo, el Oficial de Guardia pasa la voz a la DINCOTE, al Delta 7 que estaba de servicio. "Chespirito" cogió el teléfono y armó un equipo para incursionar en el Cerro El Pino. Cuando el equipo del Delta 7 incursiona en el cuarto donde habían llegado los dos senderistas, encontraron al herido de bala en el brazo derecho y la mujer que lo atendía, María Zaire Heredia, quien al ver a "Chespirito" se le abalanza e intenta arañarle la cara.

A los pocos segundos se escucha en la pequeña habitación una sonora cachetada que hace trastabillar y tranquilizar a la vez a la terrorista, mando político del destacamentoespecial de Comité Metropolitano. "Chespirito, llamado así por ser copia fiel del original, era policía de armas tomar. El año de 1987 fue el del Delta 7 y el atestado de Gerónimo Caferatta, en cuanto a investigación criminal, constituye una pieza de antología.

El General Kevin Vidal permaneció poco tiempo en el departamento de inteligencia de la DINCOTE; luego me enteré que estaba trabajando en el SIN. En 1991, asciende a General y vuelve a la DINCOTE como Subdirector. En 1990, el Coronel Vidal que trabajaba en el SIN, se las ingeniaba para "cabrear" al general Fernando Reyes, Director Superior de la Policía Técnica, para introducirse en la oficina del GEIN. El general Reyes, por razones que desconocìa, había prohibido su ingreso al Edicopip y específicamente, al GEIN.

Fue evidente que el Coronel Quetìn Vidal conocía estas razones ya que buscaba el momento propicio para llegar a la oficina del GEIN, sin ser visto por el General Reyes. Cuando se enteraba que el GEIN había "golpeado", para celebrar, se aparecìa en la puerta del GEIN llevando una botella de vino tinto debajo del brazo, bien envuelta.Nunca me hice negar; tampoco se le prohibió el ingreso a la oficina del GEIN. A veces, cuando llegaba del "campo" donde habìa ido a realizar un "peinado", me sorprendìa encontrarlo sentado en una de las escasas sillas que teníamos.

Luego, cuando me enterè que habìa sido nombrado como subdirector de la DINCOTE, en inicios de 1991, me felicité de haberlo siempre atendido y pensé: "la vida siempre da vueltas, hoy estamos abajo y luego arriba". Pero,al final eso no importa. El GEIN siempre fue abierto a la verdadera amistad y muchos se aprovecharon del hecho de que "éramos muy incautos y blandos de corazón".

De la Jefatura Departamental de Policía de Ancash, el general Hèctor Jhon Caro pasò a comandar la DINCOTE en reemplazo del general Oblitas Jaèn, quien a la par de pobre desempeño, se dejò dominar por la soberbia y la vanidad. En cambio, Jhon Caro venìa con un "cartel brillante" en la lucha antiterrorista llevada a cabo en uno de los departamentos más convulsionado del país.

Durante su jefatura se detuvo al dirigente senderista, Antonio Diaz Martines, conocido en dicha organizaciòn terrorista como "camarada Alejandro", miembro del Comitè Central y uno de los màs antiguos militantes de SL. El Director de la Policìa Técnica, general Fernando Reyes Roca, recomendò el cambio del general Jhon Caro al ministro del interior, Agustín Mantilla. Alto, de vestir elegante y calmo en sus ademanes, el general Jhon Caro se distinguió por sus grandes dotes de orador, elocuencia y dominio de un verbo fácil y abundante.

Los miembros de la DINCOTE, despuès de escuchar sus acostumbrados discursos,pensaban: "El general està perdiendo dinero y oportunidades, debería meterse de político". Me había convencido de que había su vocación.

Apenas se hizo cargo de la DINCOTE, preguntò por el GEIN. De oìdas habìa tenido conocimiento de que en el edificio del frente, funcionaba un grupo llamado por los Deltas, con sorna: "Estragalácticos". Pensaban que el GEIN habìa hecho su feudo y clan y vivìan bien y gozaban de la preferencia del general Fernando Reyes Roca y cuando éste se retiró de la policía, del general Pablo Rivera. Como siempre, hubo jefes y oficiales de los Deltas que se encargaron de envenenarlo contra el GEIN.

El nuevo jefe de la DINCOTE, de vez en cuando subía al segundo piso del Edicopip donde funcionaba el GEIN, durante el año de 1991, se reunìa con Marco Miyashiro y yo, en una pequeña cafeterìa que habíamos instalado cerca a la oficina de apoyo técnico. El general John Caro era el director contra el terrorismo cuando se desarrolló y ejecutó la Operación "Caballero" que culminó con el allanamiento de la casa de Buenavista donde funcionaba el Departamento de Apoyo Organizativo (DAO) y el hallazgo de los cuatro videos casetes en el apartamento de Balconcillo de Natividad Mendez Villegas, entre el 31 de enero y 1 de febrero de 1991.

Un poco más y con él hubiese caído el líder senderista. Esa oportunidad se escapó pero dejó sus imágenes, como lo digo en otro acápite de esta narración. La Operación se denominaba "Caballero" en recuerdo de un comando del Ejército Peruano que había sido mi instructor y que fue asesinado por un destacamento de Sendero Luminoso cuando salía de su casa.

Caballero El Varón, como le gustaba que le digan, lo conocí en la Escuela de Comandos del EP en 1977, había sido un excelente instructor en técnica de alta montaña y le guardaba respeto y admiración. Antes de cair abatido El Varón, vende cara su vida, forcejea cuando le intentaron quitar su arma y logra herir a uno de sus atacantes.

Lo que se incautó en las casas allanadas, convenció al general John Caro que estábamos por el camino correcto. Era solo cuestión de tiempo y paciencia para llegar al líder. La DINCOTE, con las tres operaciones de inteligencia que había realizado el GEIN durante el año de 1990 y 1991, empezó a ser vista con buenos ojos por el comando de la Policía y el Servicio de Inteligencia Nacional.

 

 

 

En 1991, el Director General de la Policía Nacional era el general Adolfo Cuba Escobedo, procedente de la ex Guardia Republicano. Se iba por su tercer año y nunca prestó atención a las operaciones del GEIN, no obstante que le hicimos conocer una de ellas, la Operación "Huascaura". Prometió que nos iba ayudar, pero pronto se olvidó.

Durante los registros domiciliarios,en una de las casas intervenidas durante la fase de ejecuciòn de la operaciòn "Caballero", encontrè cuatros cuatro videos-casetes, versión "V.8". Estaban en el apartamento de la detenida Natividad Mendez Villegas, vinculada a Nelly Evans. Despuès de observar el contenido de los mismos, me dirigì a la oficina del GEIN y llamè por teléfono al General Héctor Jhon Caro. Todavía no llegaba a la Jefatura de la DINCOTE. Eran las 7:30 am. del 1 de febrero.

El general aùn no llegaba a su oficina. Mientras tanto, aproveché para revisar nuevamente, con màs calma, el contenido de los cuatro videos-casetes. Estaba conmigo, el suboficial Walter Capa, un sujeto delgado, de contextura mediana, cabellos ondulados y de ademanes lentos y estudiados.

Era un especialista autodidacta en fotografìa y electrònica, quien habìan ingresado al GEIN en junio de 1990, recomendado por el general Reyes Roca. Desde su llegada al grupo, Capa se convirtió de inmediato en pieza clave del departamento de apoyo técnico. Era un virtuoso de la electrònica, podìa arregar o modificar casi cualquier objeto con casi nada.

Tambièn se encargaba del mantenimiento y la distribuciòn de los equipos de filmaciòn y de fotografìa para la Ovise; ademàs, se daba tiempo para instruir a sus compañeros en el correcto empleo de los equipos asì como promovía nuevas formas y técnicas para su utilizaciòn encubierta, inventando adminículos para poder filmar o fotografiar a los "blancos", ya sea en lugares abiertos o cerrados, en movimiento o realizando contactos con otros integrantes de la organizaciòn.

De esta manera se reducia los riesgos de los agentes de inteligencia en cuanto a ser detectados por no saber utilizar un buen "camuflaje" en el ambiente donde estaban trabajando o por no variar o ensayar nuevos mètodos. Errores de esta naturaleza podìan poner en riesgo, no sòlo la seguridad personal sino tambièn toda la operación.

Capa enseñó a los agentes que realizaban la Ovise, la forma còmo utilizar las màquinas filmadoras con casete formato 8 mm. Estas màquinas son ideales para filmar blancos en movimiento o realizando "contactos", en lugares abiertos o cerrados o desde el interior de un vehìculo o en condiciones muy difìciles; previamente debìan camuflar estàs màquinas filmadoras al interior de bolsas plàsticas, maletines, mochilas, etc.

Las filmadoras eran acopladas a un pequeño televisor blanco y negro o a color, con pantalla de 2 pulgadas. De esta manera se podìa monitear la filmadora sin acercarse al visor de la càmara como se usa una màquina fotogràfica o filmadora. Compraba un periòdico y se ponìa a leerlo, dàndole la espalda al objetivo mientras la càmara, con el lente apuntaba hacia atràs, filmaba silenciosamente. Tambièn, enseñó la forma còmo se debìa intervenir telèfonos pùblicos con un walk-man.

Modificó las radios portàtiles para suprimir totalmente el revelador ruido de la estàtica. Diseñó un maletìn especial para la primera màquina filmadora con casete de formato VHS que nos habìa dado el general Reyes Roca que permitìa enfocar, filmar y parar la filmaciòn sin abrir el maletín.

Esa mañana del 1 de febrero de 1991, los dos observábamos fascinados las imàgenes que aparecìan en los videos - casetes. Hasta ese momento, èramos los únicos que habíamos visto el contenido de los videos y nos dimos cuenta de su inmenso valor, no sòlo històrico sino monetario.

Para conocer su impresiòn y con el ànimo de probarlo le comentè: "Que pensarìas si guardamos los videos durante algunos meses y luego los vendemos a un canal de televisiòn internacional? ¿ No crees que es una buena oportunidad y podríamos ganar bastante dinero? Me miró soprendido sorprendido al escuchar este comentario y quedó pensativo, preocupado. Respirò hondo y me respondió: - "Bromea usted, mi comandante, no es la forma cómo nosotros trabajamos y la forma como usted nos enseñó a despreciar todo merceneraismo". Luego de una corta pausa agregó: "No niego que el momento es tentador pero traicionarìa mi conciencia. Los videos antes que valor monetario tienen un valor històrico".

- "A lo mejor usted me está probando"- culminó.

Empecè a reirme y èl me siguiò con una sonrisa nerviosa.

- "Es una broma, le dije, sólo quería saber tu opinión, pero la idea no es nada descabellada, no te parece"- le dije.

Asintió con la cabeza. Capa sabía que eso no jugaba con nosotros. Tal vez otro grupo y en otra circunstancia hubieran guardado los videos que era "oro en polvo" ya que cualquier canal de televisiòn pagarìa una suma considerable por la primicia de mostrar las ùltimas imàgenes del lìder senderista. Hacia años que no se conocìa el rostro actual del líder senderista, menos de los integrantes del Comitè Central y Buró Polìtico.

Espere que llegara el general Héctor Jhon Caro a su oficina y volví a llamarlo por telèfono. Una vez que comprobè que habìa llegado a su oficina, bajè del GEIN, acompañado de Capa y los cuatro videos -casetes con con direcciòn a la DINCOTE. Cuando ingresasmo a su despacho, observè que estaba enojado y se quejaba de que no le habìa dado cuenta de las cosas incautadas durante los registros domiciliarios de la noche anterior.

- "Mi general, càlmese, le voy a dar una sorpresa, pero agárrese bien de su asiento, porque lo que va a ver usted en estos videos no lo va a creer". El suboficial Capac, obedeciendo mi señal, colocó uno de los videos-casetes en un aparato VHS, luego conectò el cable al televisor y en la pantalla aparecieron las imàgenes de los integrantes del Comitè Central de SL, bailando Zorba El Griego.

Eran las 9 am. del 1 de febrero de 1991. Al comienzo el general, màs preocupado en atender una llamada telefónica, miraba un tanto despreocupado las imàgenes y cuando observò el rostro de un sujeto obeso y barbudo, preguntó con curiosidad, apuntando con un dedo: ¿Quién es ese sujeto de barba que está bailando con la mujer?.

- ¡ Abimael Guzmán ! - respondí.

Tardó unos segundos en reaccionar y colgó el auricular, luego con un gesto rápido de manos, ordenó cerrar la puerta de su oficina y volvió a preguntarme: ¿Quién sabe, además de ustedes dos, que existen estos videos ?. "¡Nadie, mi general !"- volví a responder.

Observé que su rostro se iluminaba de un súbito brillo de satisfacción. Sin perder tiempo, el general se abalanzó a su escritorio y cogió el teléfono, marcó el discado y preguntó a la voz que lo atendió al otro lado de la línea telefónica si estaba el Ministro. Cuando escuchó una respuesta positiva, colgó el teléfono, feliz, complacido y me dijo: "Coge el video y con el suboficial Capac, vamos al Ministerio ... el Ministro nos espera!".

El general no hacía nada por ocultar la alegrìa que sentía. Salimos a trancazos de su oficina y abordamos el vehículo comando de la DINCOTE. Demoramos casi 25 minutos en llegar al ministerio por la Vía Expresa. Mientras nos acercábamos al ministerior, observé de soslayo que sus ojillos brillaban de satisfacción y acariciaba la bolsa de plástico donde iban los cuatros videos, como si conteniese un tesoro incalculable.

No esperamos ni tres minutos cuando de pronto nos vimos dentro de la elegante oficina del Ministro del Interior, el general EP Briones. Su edecán, diligente y con una eterna sonrisa en los labios nos abrió la puerta del Despacho.

El Ministro estaba sentado detrás de un elegante escritorio. Al vernos, se levantó y nos saludó, levantando el mentón y absorbiendo tal aire que parecía que su pecho iba a reventar. Había estado sentado en un alto y fino sillón de cuero negro. Su escritorio estaba despejado de papeles y chucherías.

Con un ademán enèrgico, nos invitò a sentarnos alrededor de una mesa redonda ubicada al centro del recinto. "Bien general, dónde está ese famoso casete" - le preguntó al DINCOTE, mientras su mano derecha jugaba con un pequeño bastón de mando. El general Jhon Caro le entregó el casete y el ministro se le dio a su ayudante.

Me había adelantado a este hecho. En las primeras horas de la mañana y mientras veíamos con el técnico Walter Capac el contenido de los cuatros videos casetes V.8, en la oficina del GEIN, le ordené que en un solo casete compendie el contenido más importante de los cuatro. Al Ministerio del Interior llevamos una copia y los originales quedaron en buen recaudo, en la caja fuerte del GEIN. Obedeciendo un gesto del general Jhon Caro, Capa se acercó al TV y recibió de manos del ayudante la copia del video casete que el general Jhon Carlo le había entregado al Ministro.

General EP Briones Dávila

Colocó el video en su cámara filmadora y directamente al televisor que estaba en una esquina del amplio y lujoso despacho, alfombrado de marrón oscuro. El ministro del interior, general del ejército que comandaba toda la Policía Nacional, lucía el uniforme de diario y de vez en cuando se acicalaba con la mano derecha sus largos mostachos. Cada vez que veía al ministro del interior, una pregunta venía a mi mente:

¿ Por qué tenía que ser el ministro del interior un militar y no un policía ? Esas son las paradojas de la vida.

Las imágenes empezaron a salir en la pantalla del televisor. El ministro observaba, callado, con atención. No habìa pasado ni tres minutos cuando ordenó congelar las imágenes y preguntó con curiosidad: 

- General ¿ de qué fecha son las imágenes?.

El general Jhon Caro lo miró sorprendido e inclinó su cuerpo hacia hacia donde estaba sentado, acercando su oido derecho. Este gesto era muy elocuente.

- "Junio de 1989"- le susurré al oído.

- "Junio de 1989"- respondió.. Luego se acomodó satisfecho en su asiento. El ministro que no había escuchado bien la respuesta, volvió a hacerle la misma pregunta.

- "Del mes de junio de 1989, señor ministro"- volvió a acotar el general Jhon Caro.

Al escuchar la respuesta, volvió a preguntar: ¿No hay videos más recientes?.

El general Jhon Caro me miró perplejo y enarcó la ceja derecha. Entendí lo que quería y le hice un movimiento negativo con la cabeza.

- "No, señor ministro"- respondió.

Al parecer, el ministro se sintió satisfecho por la respuesta, lógica y lacónica del general Jhon Caro. Luego, centró su atención en las imágenes que aparecían en pantalla. No pude aguantar una sonrisa. El general Jhon Caro me codeó y casi me fulmina con sus miradas.

"Es increible" - pensé para mis adentros.

El ministro quiere ver imágenes más recientes del líder senderista. Era increible. Nunca se habìan encontrado videos -casetes de esta naturaleza e importancia donde se podía apreciar los rasgos más recientes de Abimael Guzmán y los dirigentes, cuyas imágenes màs recientes eran de junio de 1989, pero el ministro del interior preguntaba si habían imágenes más recientes.

Una vez más me convencí que con generales así- gracias a Dios que no era policía- jamás íbamos a ganar esta guerra. Permanecimos cerca de una hora en el despacho del ministro. Al terminar de pasar las imágenes donde aparecía Guzmán bailando Zorba el Griego, el general Jhon Caro le empezó a dar cuenta en detalle del estado actual de las intervenciones y los allanamientos que se habían realizado.

Nunca vi a un general más feliz. Mostraba orgulloso las imágenes de los videos y le explicaba al ministro lo poco que nos había escuchado en la demostración que le hicimos temprano. Era su día de éxito y de gloria. El ministro, con su acostumbrada indolencia, trataba de no mostrar mayor interés o tal vez no quiso su rostro revelara eso. Permanecía frío, indiferente, impasible. Caían las sombras de la noche cuando salimos del Ministerio del Interior y el fresco de la noche nos golpeó en el rostro.

Enrumbamos por la Vía Expresa de vuelta a la DINCOTE. El general había bajado sus lunas y dejaba que el aire refrescara su rostro. Permanecía callado, pero feliz. Eramos pocos los que conocíamos del contenido de los videos casetes. Eso nos llenaba de encontrados sentimientos.

-Le arañamos la espalda al cachetón ... un poco más y hubiera caído.

- Es cierto, mi general, pero la tercera será la vencida.

- Si es que hay tercera, comandante-me respondió.

Después de este golpe, Guzmán va a extremar sus medidas y las operaciones futuras van a ser más difícil.

Es cierto, pero no hay que perder la calma. El solo hallazgo de los videos justifica cualquier costo en una operación. No había dudas de que el simple hallazgo "circunstancial" de los casetes justificaba toda la operación de inteligencia. Si bien es cierto que no se había capturado al líder senderista, pero habíamos atrapado su imagen, su constitución física, sus rasgos físicos.

Pero, además, teníamos las imágenes de los otros miembros del Comité Central. Hasta ese momento, estos eran datos desconocidos para la policía y el gobierno. El estudio de las imágenes que aparecían en los videos casetes nos permitió identificar a los dirigentes senderistas cuyas identidades eran desconocidas.

Después de casi once años de lucha armada, se contaba con el testimonio gráfico actualizado que mostraba el rostro de los dirigentes cuyas identidades permanecían en en anonimato, incluyendo la de Abimael Guzmán y se lograba identificar plenamente a los que ya habían sido detenidos y estaban en calidad de inculpados, no sólo en las operaciones de inteligencia que había realizado el GEIN sino también en las capturas que había realizado los Deltas.

Ahora se podría ubicar en su verdadero nivel o jerarquía a los miembros del comité central, del buró Político (cinco primeros del comité central ) y a los tres miembros del comité permanente (tres primeros del comité central), alejando muchas especulaciones que existían hasta ese entonces.

Un ejemplo de la forma cómo se logró identificar el seudónimo y la ubicación real en cuanto a nivel y jerarquía dentro del comité central puede ser más ilustrativo. La imagen del sujeto que conocíamos como "camarada Ricardo", responsable del aparato de propaganda de SL y que fue detenido por el GEIN el 19 de septiembre de 1990, durante la parte final de la operación "Monterrico -90", aparecía en dos de los videos casetes.

En uno de ellos, aparecía al costado de Abimael Guzmán y en otro, arrodillado cerca al cadáver de la "camarada Norah". Este detalle nos señaló el nivel que tenìa "Ricardo" dentro del comité central. Era el número cuatro del comité central, conocido en este nivel como "camarada Germán ". A su vez, integraba el buró político, conjuntamente con "Gonzalo", "Miriam", "Feliano" y "Aurora".

Oscar Ramirez Durand "Feliciano"

Pero, no sólo el GEIN supo sacarle ganancias al hallazgo de los videos casetes. El SIN también supo sacarle buenos dividendos. Montó una campaña psicológica para atacar el "Mito Gonzalo". Aprovechó la imagen de un Abimael Guzmán, ebrio y bailando Zorba el Griego. Cuando se enteraron del hallazgo y contenido de estos videos casetes, algunos senderólogos empezaron a comentar de que "la caída de los videos es el comienzo del fin para SL". Siempre me he convencido de que no estaban equivocados del todo.

El vehículo del general Jhon Caro se acercaba a la DINCOTE y lo observé por el rabillo del ojo. El general vivía uno de los días más felices de su existencia. Saboreaba con fruición el éxito de haberse encontrado los videos durante su gestión. Ya se veía capturando al líder senderista y pasando a la historia como el gestor de la captura de uno de los más grandes criminales de nuestra historia.

- "Comandante, saque una copia de los videos y guarde usted los originales, bajo llave. Si es posible, busque una caja fuerte y no se los muestre a nadie sin mi conocimiento y autorización"- me ordenó. Así lo hice. Pero, al día siguiente, algunos medios de comunicación corrieron el rumor de que la DINCOTE había hallado en la última operación de inteligencia "unos videos donde aparecía la imagen actual de Abimael de Guzmán y los miembros del comité central" y agregaron además de que "personal de la DINCOTE quería venderlos".

Se desató un escándalo y alboroto. ¿ Cómo se enteraron los periodistas sobre la presencia de los videos ?. Había descartado que este dato hubiera salido por el lado del ministro del interior, el general Jhon Caro o del suboficial Capa. Sólo quedaba el general Kevin Vidal. A él le mostré parte del contenido esa mañana. Las dudas quedaron flotando, pero el problema en ese momento era acallar la prensa y despejar la duda sobre corrupción que crecía a cada momento.

No había nada de venta de los casetes. Algunos periodistas hicieron una maniobra inteligente. Como se enteraron de que una revista dominical que gozaba de las preferencias del gobierno iba a tener la primicia para sacar las imágenes del líder senderista, empezaron a lanzar la bola de que había la intenciòn de vender los videos casetes.

Ante esta situación, el presidente Fujimori personalmente dio una conferencia de prensa y mostró algunas imágenes del contenido de los videos casetes, por televisión. Esto calmó la aguas y disipó las sospechas de corrupción por parte del personal GEIN. Más adelante tuvimos que pasar por situaciones similares cuando se trataba del manejo de información de este tipo, cuya naturaleza era "estrictamente secreto".