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LA CAPTURA DEL SIGLO

Por Benedicto Jiménez Bacca

13/11/2004

¡MI CORONEL, POR QUÉ NO ENVIO AYUDA ?!

El día que el Gein golpeaba el aparato político y militar del departamento de defensa de Socorro Popular que operaba en la zona sur de Lima, en la DINCOTE, Ketin Vidal saboreaba su triunfo. Estaba relevándose con el general Ketin Vidal y el general Jhon Caro. Era el 27 de noviembre de 1991. Este cambio no sorprendió a nadie.

Ketin Vidal "Aguila 10" 

El general Héctor Jhon Caro, desde que fue robada la nómina de pago, dos meses antes, estaba viviendo su crónica de muerte anunciada. Había caído en desgracia ante los ojos del SIN y Ketin Vidal esperaba su oportunidad, paciente, agazapado, con su habitual aire de "no matar una mosca".

En menos de un año, de subdirector de la DINCOTE, pasó a comandar esta unidad elite de la Policía Nacional, en momentos que contaba con un efectivo que bordeaba los mil policías y había encontrado el camino para llegar al líder de Sendero Luminoso.

Una semana antes del relevo,en los pasillos de la DINCOTE se escuchaba el rumor del cambio y que al general Héctor Jhon Caro lo sacaban por la "mancada" que había tenido. La aparición del responsable político de la célula de dirección de defensa (Camarada Francisco) haciendo contacto en una casa de Villa El Salvador con los mandos políticos y militares de los destacamentos, aceleró la fase final de la operación y motivó para que se "desate la tormenta", dando comienzo a detenciones.

Tres días antes del 27 de noviembre, Ketin Vidal me mandó llamar y me preguntó sobre la situación de la Operación "Palacio" (contra el departamento de defensa de Socorro Popular). Le hice conocer que estaba en su fase final y que en cualquier momento "desataba la tormenta". Me hizo ver, sutilmente, que el golpe debía esperar porque se venían grandes cambios en la DINCOTE.

-¿Qué cambios?- le pregunté.

- "Espera, ya te avisaré "- dijo.

Le hice este comentario: "Las operaciones no esperan. Los hechos se desencadenan y debemos actuar". Me miró con enojo e hizo el además con la mano para que me retirara. Sabía que el Gein era autónomo en el manejo de sus operaciones y que nada ni nadie iba a cambiar el día señalado para golpear.

Antes de retirarme, me volvió amanezar: "Tienes que esperar, hasta después del relevo … es una orden". Tal como se esperaba. Los sucedieron tan rápido, cuando aparece en escena el responsable de la célula de dirección de defensa, el Camarada "Francisco", hace varios contactos y luego se reune en una casa de Villa El Salvador donde lo esperan los mandos políticos y militares de los destacamentos de dicha zonal.

Uno de los jefes del grupo ovise que seguía a "Francisco" (conocido como Profesor) alertó por la radio que había ingresado a la casa y después de él, ingresan cinco jóvenes, cuyas edades fluctuaban entre 16 a 19 años. Enrique Malache Gonzales, Camarada "Francisco", representante del partido, había llegado al lugar para realizar la remoción política, antes del inicio de las acciones.

Camarada "Francisco" haciendo contacto con el camarada "Omar"  momentos antes de su captura (27 NOV 1991)

En esos momentos, la ceremonia de relevo en la DINCOTE estaba en su momento cumbre y resonaba en mis odios la amanaza de Ketin Vidal: "Cuidado con golpear, tienen que esperar mi orden ". A las claras, él quería "ganarse el jamón" de las capturas.

- ¿Qué hacemos, Acero?- preguntó el oficial a cargo del equipo de ovise que había seguido al Profesor hasta Villa El Salvador.

- "Espera mi orden y mientras tanto ubica a tus tigres por la zona, tratando de dominar los cerros"- ordené por la radio.

De pronto, golpeó mi memoria que ese grupo sólo contaba con seis agentes, entre los que estaba la agente "Cleopatra", una de las tres mujeres con que contaba el Gein. Las otras eran "Rubí" y "Gaviota".

Agentes "Ardilla" y "Gaviota"

Fue la primera mujer que llegó al grupo y se insertó fácilmente. Había sido secretaria del coronel Manuel Tumba y la cedió al Gein cuando le pregunté en sorna:

- "Mi coronel, cómo se puede perder la mitad de la humanidad haciendo tareas domésticas"-. Me miró, sonrió y comprendió.

- "Negro, llévatela, luego me das cuenta".

- "Gracias, mi coronel, es la primera mujer que jalo al Gein y le vamos a dar el mismo trato que le dan los senderistas a sus mujeres hasta convertirla en una verdader combatiente "- agregue.

 

 

 

 "Cleopatra" pasó a formar parte del Gein y se le dio el mismo tratao que a los agentes varones.

Cuando salía al campo a morder su presa, lo hacía con esa vocación que ponen las mujeres policías en su trabajo. En ese momento, era parte del grupo de "Calcio"y estaba esperando el momento para ingresar a la casa.

- "Está llegando más gente a la casa"- comentó por la radio uno de los agentes que había subido a la cima de un pequeño cerro para observar mejor la casa que estaba pegada a la falda del cerro.

Miré el reloj: 6: 30 de la tarde. Unos minutos más y oscurece, entonces, la stuación se complica y todo puede suceder.

- "Uranio", despierta, ¿qué opinas? Lo golpeé con el codo. El "Chino" Valencia estaba a mis costado.

- "Desatemos la tormenta ... si dejamos avanzar las horas, pueden escaparse y nunca más los volveremos a encontrar todos juntos, inclusive, con el representante del "partido". ¿ Alguna vez se nos pintó la virgencita como hoy ?.

-¡ Nunca !.

- ¡Entonces, qué esperamos!.

- Cogí la radio y ordené a "Calcio" que "desate la tormenta", intervenga la casa, con cuidado y no deje que nadie salga y que el apoyo iba a llegar inmediatamente. "¡ Se desata la tormenta"!, "¡ Se desata la tormenta!" Se escuchaba por todas las radios.

Enrumbamos hacia el lugar de las intervenciones, pidiendo por radio refuerzos a la DINCOTE donde estaba de servicio de Jefe de Cuartel el coronel Manuel Tumba, quien iba a dar la orden para que salga el apoyo. Era raro que el Gein pida ayuda a los Deltas, pero en esa oportunidad, la situación obligaba: era fin de semana y nunca se nos presentó la oportunidad de encontrar a los mandos de destacamentos reunidos con el representante del partido que había "bajado" para la remoción.

Crnl. Manuel Tumba Ortega

A las 6:50 empieza el operativo y después de veinte minutos, todo había acabado: 15 detenidos, con el Camarada "Francisco".

Al llegar, "Calcio" me dio cuenta del resultado: quince detenidos, todos mandos políticos y militares de los destacamentos y milicias de defensa, se encontraron croquis y planos de los atentados que iba a realizar esa noche, material explosivo y armas, camufladas en las mochilas o en las pretinas de sus pantalones.

La Camarada "Mili", mando político de un destacamento, había guardado un revolver calibre calibre 38,en la pretina del pantalón.

Cuando "Cleopatra" con "Mercurio" la detienen, "Mili" se tiera al suelo y se pone a gritar. Logran levantarla y la suben al asiento trasero de unos de los vehículos del Gein. "Cleopatra" se queda cuidándola. Llega "Calcio" y le pregunta: "Has revisado bien a Mili".

- "Sí"- responde la agente.

- "Le has metido la mano entre las piernas, dentro de su calzón"- vuelve a preguntar.

Hace que "Cleopatra" se sonroje.

- "No, aún no "- responde.

- "Puez hazlo y me das cuenta"- le dije enojado y se retira.

Cuando mete la mano entre las piernas de "Mili", choca con una objeto pesado que se había resbalado hasta llegar a la altura de la rodilla. Al tocar el arma, siente que su espalda es recorrida por un frío glacial.

- "Por eso que la Mili estaba metiendo la cabeza entre las piernas y movía la pierna izquierda"- pensó nerviosa.
- "Ya ves, Morena estúpida, un poco más y no tienes para contar"-La recriminaba "Calcio". El rostro de "Cleopatra" estaba lívido. Estaba segura que esta experiencia nunca la olvidaría.

Es noche estaban reunidos los mandos políticos y militares para ultimar detalles de los atentados que iban a realizar minutos después en la zona sur. La ayuda de los Deltas nunca llegó. Al regresar a la base, lo primero que hice fue buscar al coronel Manuel Tumba para pedirle cuentas sobre el particular.

Lo encontré cruzando el patrio central de la DINCOTE y al verme retrazó la marcha, esbozando una sonrisa forzada.

- "¡ Mi coronel, por qué no enviaron ayuda de los Deltas, se lo pedimos por radio !"- le pregunté de zopetón, sin darle tiempo a inventar una disculpa.

- "Mira, Rambito, consulté al comando y me dijo que no". Te habías adelantado, incumpliendo una orden.

Era el día del relevo y ketin Vidal quería llevarse el triunfo, pero no pudo hacerlo. Si nos hubiésemos esperado un día, tal vez. Fue la última operación que se hizo con el general Héctor Jhon Carlo, quien realmente debió haberse llevado la gloria de capturar al líder senderista.

La ambición de poder lo cegaba a Ketin Vidal. En esos momentos sólo pensaba en él. Casi muere una agente, pero ese detalle no le importaba. 

Más adelante, tuve que experimentar nuevas situaciones estúpidias y egoístas en donde no importa la vida o bienestar de los policías, sino nuestro afán de poder y apetito de grandeza.