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LA CAPTURA DEL SIGLO

Por Benedicto Jiménez Bacca

19/11/2004

EL DELFIN DE GONZALO

En Sendero Luminoso había dos grupos que se dedicaban a propagandizar el Pensamiento Gonzalo y la Guerra Popular, abocados a generar opinión pública favorable para la guerra popular, tanto a nivel nacional como internacional.

Jorge Duran Araujo, camarada "Hugo", responsable de "El Diario" detenido y presentado a la prensa

La propaganda es importante para la lucha ideológica y política. Mao Tsetung había privilegiado el uso de la propaganda, encima de cualquier otra actividad y siempre repetía: "Si la propaganda cuenta con una organización que se haga cargo de esta tarea, entonces es un tigre de papel".

En el PCP-SL, los dos tigres de la propaganda senderista eran el Departamento de Propaganda y el Diario; el primero, a cargo del Camarada "Ricardo" o "German"; el segundo, a cargo del Camarada "Hugo" (Jorge Duran Araujo). El Departamento de Propaganda, considerado un aparato central, dependía directamente de la Dirección Central.

El Diario, entre 1988 a 1991, pasó a depender de Socorro Popular del Perú y durante 1990 y 1992, son duramente golpeados por el GEIN, logrando casi desarticularlos completamente. El 13 de septiembre de 1990, después de un mes y medio de vigilancia y seguimiento, el GEIN logró cortarle la cabeza a uno de los tigres "Ricardo". Hasta ese momento, se sabía que "Ricardo" era el responsable de propaganda de SL, pero no se conocía el nivel que podía tener en el Comité Central.

La Operación "Monterrico 90". Todo estaba bajo control: personas, segunda operación de inteligencia que realizó el GEIN, culminó con la desarticulación de todo el aparato de propaganda y fue la operación donde nace la inteligencia operativa policial, debido a que hasta ese momento, los agentes de inteligencia se encargaban de recoger información y luego pasarla a otro grupos operativos para que golpeen (capturas).

Aprendimos que "Jamás se debe perder la sorpresa y la oportunidad en las operaciones de inteligencia". Era la segunda operación de inteligencia que realizaba el GEIN y todavía, por esos días, existía la idea de que un grupo de inteligencia no debía "quemarse" con las capturas y allanamientos y que esta labor debía realizarla los Deltas.

De no hacerlo así, el GEIN, además de irse contra la doctrina de inteligencia que aconsejaba en el sentido de que los agentes no debían "quemarse", demostrarían egoísmo y afán de figuración.

Aceptamos el apoyo para que un Delta participe en la fase final. Un craso error que pagaríamos más adelante. Antes de empezar las capturas y allanamientos, coordinábamos con los grupos operativos Deltas de la DINCOTE para que nos apoyen en las capturas y registros domiciliarios.

Los Deltas funcionaban dentro de la DINCOTE y su trabajo era netamente operativos: capturas, interrogatorios, registros, allanamientos domiciliarios, hasta la elaboración del documento final para poner a disposición los implicados en el hecho que se estaba investigando con los elementos probatorios, ante la autoridad judicial competente. En esa oportunidad, requerimos del apoyo del Delta 6, grupo que contaba con 15 policías, entre jefes y oficiales. Ellos debían encargarse de realizar las detenciones de los implicados, registros y allanamientos.

Las tareas que realizarían comprendería también el levantamiento de actas (personales y domiciliarias), interrogatorios, pericias, hasta culminar con la formulación del Atestado. El Comandante Tapia, experimentado policía, que cometió su mayor pecado al responderle en forma grosera y altanera el comentario que le hizo el general Malasquez (adornado con fama de "recto", pero que llegaba al abuso), cuando llega a la delegación policial del El Cercado para a supervisar su trabajo. -"Me han dicho que usted es un borracho"- le disparó a boca de jarro al Loco Tapia, cuando llega a recibirle, después de "peinar" la zona de su responsabilidad.

Tapia se alisó el cabello y fijando la mirada de sus ojos rasgados le respondió: "A mí me han dicho que usted es maricón". Eso le costó un juicio por insulto al superior y posteriormente su baja.

- ¡ Loco de mierda, por qué has hecho esa burrada! - Le recriminó el Chato Sarmiento a su yunta.

- "La cage, pues"- respondìó Tapia.

El Loco Tapia era armado, pero nadie le quitaba los méritos de ser un trabajador incansable. Cuando empezaba el análisis de los hechos del atestado, ponía una botella de pisco en la mesa y no paraba la máquina de escribir hasta acabar.

 

 

 

Dos días antes de ejecutar la Operación "Monterrico-90", estando el Delta 6 en la Sala de Operaciones del GEIN, les expuse la situación hasta ese momento de la operación, con ayuda de videos, diagramas con las redes de enlaces y fotografías.

Insistí en los objetivos que debían priorizarse y los inmubles donde encontrarían elementos probatorios: documentación, equipos de impresión, etcétera. Pero, desconocía que el enemigo senderista ya había infiltrado a la DINCOTE y estaba en el Delta 6, quien iba captando toda la información que vertía.

Al día siguiente, "Ricardo" se había enterado que el enemigo había establecido un cerco y debía tomar sus precauciones. En esos momentos, teníamos sospecha de quièn podía ser el infiltrado, pero no estábamos seguros. Recién al año siguiente,cuando se detuvo a Yobanka Pardavé Trujillo, encontamos el informe-balance de las caídas en donde me enteré que había habido un soplo, pero no mencionaban quién era.

Esta forma de actuar, hacía que las capturas y allanamientos fuese un carnaval. Como el Delta carecía de vehículos para este tipo de operativos, empezó a pedir apoyo a otras unidades, tales como a la Direccion Antidrogas y Delitos Contra la Vida. Al final, policías de otras dependencias que nada tenía que ver con la DINCOTE llegaban a tener conocimiento de que "el GEIN iba a dar un duro golpe a SL el 15 de setiembre"; incluso, llegaron otros a conocer detalles de la forma còmo se iba a detener e intervenir las casas.

Las informaciones se fugaban por todos lados. El rumor del golpe para el 15 de setiembre corria por todos los pasadizos de la Dincote. No se mantenía ni el mínimo secreto. Más tarde, tuvimos que pagar muy caro estos errores, pero aprendimos de ellos. Como se esperaba: en el día señalado para las capturas, los objetivos habían desaparecido como por encanto.

- Mierda ¿ qué pasa Rambito ? - comentaba preocupado Valencia.

- No aparece Ricardo por ningùn lado - informaba por la radio el capitàn Tello, cuyo grupo estaba a cargo de la ovise de "Ricardo". No fue fácil aceptar r que la a operaciòn "Monterrico-90" se había "jodido", invadiéndonos la desilusión y desazón. Habìamos trabajado tanto para que en un día todo se venga abajo.

No estábamos acostumbrados para la derrota. Hasta ese momento, pensábamos en vìctorias y èxitos. Los que no pertenecían al GEIN, los fracasos les tenían sin cuidado. No les interesaba el resultado y si se escapaban los objetivos, mejor, así se les quitaba esa "aúreola de triunfo" que rodeaba a los "Extraterrestres". Esos pendejos que se jodan, comentaban.

Como no habían sudado la gota gorda en la fase de inteligencia, ni se habían expuesto a los riesgos de un agente cuando "muerde" su objetivo por lugares peligrosos. Muchas veces fui invadido por el desánimo, la desesperanza y pensaba que ante el fracaso del GEIN, muchos eran invadidos por un goce interior, un deleite escondido que se hace más profundo en los mediocres e incapaces que nunca arriesgan nada y como rémoras viven a costillas de otros, recogiendo las migajas de la gloria y triunfo.

Los fracasos nos ponían a prueba. Nos hacía más listos. Lo que parentemente es un fracaso, analizándolo bien, constituye un éxito. Todo era de acuerdo del cristal con que se mire las cosas. Era mucho mejor atreverse a realizar cosas grandiosas, ganar triunfos gloriosos, aun cuando queden taraceados por los fracasos, que alinearse con esos pobres espíritus que, ni experimentan grandes placeres ni sufren grandes dolores, porque viven en la penumbra gris, donde no se conoce la victoria o la derrota.

Más adelante se nos presentò situaciones de esta naturaleza donde el espìtu flaquea y recordaban el siguiente consejo: "Nunca desesperarse. Debemos meditar y reflexionar sobre la nueva e inesperada situación y adoptar ciertas medidas, entre las que está el repliegue táctico y tratar de encontrar las causas que motivaron este aparente fracaso. Analizando bien la situación, descarté de antemano cualquier sospecha de delación proveniente del GEIN. Desarrollamos la etapa de inteligencia por dos meses y medio y nunca hubo fuga de información.

Habíamos tenido la experiencia de la primera operación realizada el 1 de junio de 1900 que culminó con éxito. Esto tranquilizó mi espíritu y alimentó mi fe y esperanza. Presentado el problema de la pérdida de los objetivos, ordené el repliegue táctico para evaluar la situación y luego decidir el siguiente paso. A los tres días logramos recuperar en la ovise a "Ricardo". La "presa", después del suto, tomó confianza y salió a caminar, mientras que su gente se dedica a "salvar" la propaganda que estaba guardada en diversas casas de la Capital.

El 19 de setiembre se culmina con el operativo, empezando las capturas y allanamientos de las casas. Esta operación nos dejó una gran lección: nunca debíamos perder la sorpresa y oportunidad.

Nos haríamos cargo de las capturas y allanamientos de las casas y para ello creamos una división que pasó a denominarse: Investigación Básica.

La inteligencia operativa policial pasó a ser dos eslabones de una misma cadena: inteligencia más investigación. Nunca más volvimos a cometer el mismo error.