LA CAPTURA DEL SIGLO |
14/12/2004LA BASURA DEL CASTILLO
Si para SL es "contacto", para los emerretistas, es "automático". Antes de llevarse a cabo el "contacto", los terrucos adoptaban una serie de medidas: peinan la zona hasta comprobar de que no existan sospechosos por el lugar, utilizan contrachequeos (sujetos del mismo mismo aparato que se apostaban en el lugar, esquina, etc., horas antes del contacto para sacar la vigilancia o el seguimient), dan rodeos, vueltas y vueltas, suben y bajan de taxis, etc. Las medidas se extreman más cuando el contacto es importante. El contacto es el encuentro entre dos personas en un lugar abierto o cerrado (cine, casa, restaurant, etc.), previamente acordado, sea por teléfono o utilizando las casas de comunicación o a través de contacto persona a persona (éste es el preferido). En las "casas de comunicación" existe un elemento de apoyo que recibe la comunicación y la trasmite a los demás. Todos los aparatos, por niveles y de acuerdo a la importancia del contacto, manejaban sus propias casas de comunicación que son por niveles. Los encuentros son rápidos y algunas veces, se abserva que entre dos personas que se van a encontrar en un "punto", existe un convenio o una señal previa (llevar una revista, un libro, sacarse un pañuelo, cogerse la media, etc.). Cuando el contacto es con un sujeto de otro aparato, utilizan un "santo y seña", mediante preguntas y respuestas. Si existe por las inmediaciones alguna persona sospechosa, se retiran del lugar. Entonces se dirigen a un punto de perdidos que se emplea cuando se pierde todo tipo de comunicación. Cuando el contacto es con sujetos que están bajo su responsabilidad, puede hacerse mediante la utilización de teléfonos instalados en "casas de comunicación" o centros comunitarios o en calles, previa cita acordada en una reunión anterior. Pero cuando los senderistas tienen cierto nivel, prefieren realizar el contacto en un lugar cerrado, utilizando casas de apoyos para este fin. El Zorro era un experto en realizar contactos. Cuando se desplazaba e iba a realizar un contacto con algun dirigente del Partido, utilizaba el automóvil de placa LI-6742. Es así que el 5 de setiembre, el Zorro sale de su casa, a las 8:45 de la mañana, y aborda una combi. Se observa que un sujeto azambado, 35 años, bigotes y casaca crema, sube detrás de él y se sienta a su lado. "Rubí" observa furtivamente que cruzan miradas entre sí, pero no conversan. |
Ambos se bajan en la cuadra 7 de la avenida Nicolás Ayllón y se ponen a caminar separados, uno adelante del otro, en el populoso distrito del Agustino. Luego se juntan e ingresan a un restaurant ubicado en la misma avenida. Se sientan en una mesa y conversan por un lapso de 20 minutos. Primero sale el Zorro y después el Negro - apodo que le colocan los Ovises a partir de ese momento al nuevo contacto. Siguen al segundo sujeto y se pierde por las inmediaciones. Retornan al Zorro y observan que ingresa a una casa, muy cerca del lugar del contacto y luego retorna a su apartamento. El 4 de setiembre, el Zorro sostiene una reunión con dos hombres y una mujer, en una casa ubicada en Canto Grande. Mientras tanto, en el Castillo, a las 12.25, se observó llegar la camioneta de placa PQ-9686, manejada por un sujeto de tez morena, de 1.65 de estatura, contextura mediana, cabellos ondulados, cortos. Toca la puerta e ingresa a la casa. Ese mismo día, Argón y Rutenio, vestidos de "guachimanes· estaban atentos al ingreso y salida de el Lolo a la urbanización El Remanso II - La Molina. Se había coordinado con uno de los representantes de la Compañía que brindaba seguridad en dicha urbanización para que pudieran permanecer en la garita junto con los verdaderos "guachimanes" u de esta manera, realizar su trabajo, sin que se enteren los mismo "guachimanes" de que se trataba. El 7 de septiembre, el grupo dirigido por "Plomo" había seguido al Anteojado de su casa, en la urbanización Pro- en el norte de Lima, por las calles de Pueblo Libre, Zárate, perdiéndose por la avenida Abancay. A los dos días de vigilancia, logran conseguir el nombre del propietario del inmueble de Las Orquideas donde ingresaba Lolo. Habían observado que una mujer salía de la casa, pasaba por la tranquera y se anotaba como la "secretaria" del Ingeniero Cornejo. Después de cinco días, sin despertar sospechas, le preguntaron a la secretaria en momentos que cruzaba la "tranquera" hacia donde se dirigía y ésta respondió: "a la casa de Ruiz Cornejo. A las 11:59, observaron que ingresaba Lolo a la casa vigilada. En el Castillo los agentes del puesto de observación, vieron ingresar y salir en horas de la tarde, a tres mujeres: "La tongolele" (mujer con un mechó blanco en sus cabellos), "blanca nieves" (mujer de tez blanca, pelo lacio, castaño, delgada), y "La muñeca" (delgada, ojos grandes, cabellos negros). Todas ellas fueron seguidas y se determinó que se dedicaban al ballet. Eran amigas de Maritza Garrido y las veces que asistían al Castillo, lo hacían con maletines deportivos. Era evidente que practicaban ballet en el interior de la casa. El 9 de septiembre, sale el Zorro de su apartamento, hasta en dos oportunidades (9:15 am., y 15:00 pm.,) y realiza sus acostumbrada llamadas telefónicas al teléfono 497712, preguntadno si habían dejado algún mensaje para el Señor. Ramirez, en la casilla 300. Mientras que el grupo de ovise a cargo de Manganeso, siguie al "Lolo" que sale a las 8:40 am., se dirige a la panadería y observan que compra sus acostumbrados diez paneas, dos los lleva en la mano derecha, dentro de una bolsa de papel y ocho restantes, dentro de su mochila. A las 5 :10 pm, una agente de vigilancia fija en el Castillo, informa a la Fortaleza que "Lolo" retornaba a la casa; a los 30 minutos vuelva a salir y camina hacia la avenida Aviación, dedicándose a realizar su acostumbrado "chequeo" de la zona. Camina por espacio de diez cuadras a la redonda, anotando todo en una pequeña tarjeta que le parece extraño: un nuevo jardinero, un vendedor de periódico que aparece de improviso, un vehículo estacionado varios días, un lavador de carro que mira con curiosidad, etc. |